Países Bajos comienza a quedarse solo en su ‘No’ al plan de reconstrucción de Bruselas

Banderas de la Union Europea
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Este viernes los líderes de la Unión Europea celebran una reunión con el Fondo de Recuperación para responder a la crisis de Covid-19 en el centro del debate. Aunque la propuesta de la Comisión Europea presenta un amplio respaldo –incluyendo a Alemania y Francia- se necesita que todos los países estén de acuerdo, por lo que las negociaciones se presentan tensas. El hueso más duro de roer será previsiblemente Países Bajos, aunque poco a poco los otros países ‘frugales’ comienzan a dejarlo solo.

La propuesta realizada por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pasa por un fondo de reconstrucción de 750.000 millones de euros. De ellos, 250.000 millones si distribuirían como préstamos y el grueso, 500.000 millones de euros, como subvenciones. De ese medio billón, 310.000 millones de euros ofrecerán apoyo financiero para la inversión en los Estados miembros más afectados a través de un Servicio de Recuperación y Resistencia (RRF), y el resto se gastará a través de programas de la UE.

El plan cuenta con la oposición de los denominados ‘cuatro frugales’ –Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia-, que desde un primer momento se mostraron a favor de los préstamos, con mayor o menor condicionalidad, en vez de las inyecciones directas de dinero. De ellos, la oposición más rotunda es la de Países Bajos, según recuerdan los analistas del precisamente banco holandés ABN Amro, que destacan que el Ejecutivo neerlandés quiere ver el componente de subvención recortado fundamentalmente por tres razones.

En primer lugar su Gobierno considera que “no es apropiado ni esencial” que Bruselas pida un préstamo para financiar el gasto regular de la UE, sino que prefiere una nueva priorización del presupuesto de la UE para este fin. En segundo lugar, considera que la asignación de fondos debe estar relacionada con una necesidad de financiación causada por el impacto económico de Covid-19, y debe contribuir a la recuperación económica del shock. En relación con esto, el gabinete holandés es crítico con el aumento del presupuesto de cohesión en 55.000 millones de euros y el refuerzo del Fondo Agrícola para el Desarrollo Rural (Feader) de 15.000 millones de euros.

En tercer lugar, Países Bajos es crítico sobre el uso de las subvenciones en el marco del RFF en general, ya que tendrán que ser financiadas en el mercado de capitales. Bruselas propone nuevos recursos propios para devolver el Fondo de Recuperación, pero el gabinete holandés se opone a ello debido a la falta de previsibilidad y transparencia. Según el gabinete, falta una justificación clara de la necesidad de subvenciones en lugar de préstamos, ya que la Comisión dijo a principios de este mes que los niveles de deuda pública nacional de la zona euro son sostenibles debido a los tipos de interés históricamente bajos.

No obstante, los expertos destacan que “las posibilidades de que el componente de subvención siga siendo significativo aumentan ligeramente con el debilitamiento de Dinamarca y Austria”. A pesar de que Dinamarca “es escéptica sobre el uso de las subvenciones y quiere que se reduzcan, no se opone completamente a la inclusión de las subvenciones en el Fondo de Recuperación”, destacan los analistas, que se hacen eco de los documentos distribuidos en el Parlamento danés. En cambio, su prioridad es mantener su reembolso dentro del próximo Marco Financiero Multianual 2021-202”7. En respuesta, Austria dijo que podría estar de acuerdo con el plan de la Comisión bajo un acuerdo similar.

“A pesar de la capacidad de cada Estado miembro para vetar el plan de la CE, con el modesto cambio de postura de Dinamarca y Austria, es más probable que se incluya en el Fondo de Recuperación un componente de subvención reducido pero aún significativo”, destacan los expertos de ABN. A cambio, los cuatro frugales (Suecia por ahora no se ha pronunciado) “exigirán concesiones en términos de reembolsos y una condicionalidad más estricta en cuanto a la utilización de los fondos de recuperación por parte de los Estados Miembros más afectados”.

“En general, parece probable que el plan de la Comisión Europea se diluya y un posible resultado de compromiso podría ser una división más equitativa entre las donaciones y los préstamos”, concluyen.

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