Oro y plata
El comportamiento reciente del oro rompe con uno de los patrones más habituales de los mercados: su papel como activo refugio en tiempos de crisis. La actual coyuntura, marcada por tensiones geopolíticas y presiones inflacionistas, ha cambiado las prioridades de los inversores.
El oro pierde su papel de refugio inmediato ante la presión de los tipos de interés y el dólar
El metal precioso alcanzó a finales de enero un máximo histórico de 5.602 dólares (4.873€ por onza), pero desde entonces ha sufrido una corrección significativa hasta situarse en torno a 4.500 dólares (3.915€).
Este descenso contrasta con el comportamiento registrado en 2025, cuando el oro acumuló una subida superior al 60% en el conjunto del año, impulsado por la incertidumbre económica y las compras de bancos centrales.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Máximo histórico (enero 2026) | 4.873€ por onza |
| Mínimo reciente | 3.567€ por onza |
| Precio actual aproximado | 3.915€ por onza |
| Variación desde máximos | -25% |
La fuerte subida de 2025 ha dado paso a una de las correcciones más rápidas de los últimos años
El principal factor detrás de la caída del oro es el cambio en el entorno macroeconómico. El encarecimiento del petróleo por la guerra en Irán ha elevado las expectativas de inflación, lo que ha llevado a anticipar menos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal.
Este escenario ha impulsado el rendimiento de la deuda pública estadounidense, aumentando el atractivo de los activos que sí generan rentabilidad frente al oro, que no ofrece intereses.
Además, la fortaleza del dólar ha encarecido el metal para los compradores internacionales, reduciendo la demanda global.
El aumento de los rendimientos y del dólar eleva el coste de oportunidad de invertir en oro
La presión sobre el oro se ha visto intensificada por la liquidación de posiciones apalancadas en futuros y fondos cotizados. Las llamadas de margen han obligado a muchos inversores a vender activos, acelerando la caída.
En este contexto, los mercados han optado por priorizar la liquidez y la exposición a activos con mayor rentabilidad inmediata, en lugar de refugiarse en metales preciosos.
Este comportamiento responde a una lógica diferente: mientras el oro suele subir cuando preocupa el futuro, en situaciones de tensión inmediata los inversores tienden a venderlo para obtener liquidez.
Las ventas forzadas y la necesidad de liquidez aceleran el desplome del metal
La caída no se limita al oro. La plata ha registrado un descenso aún más acusado, cercano al 50% desde sus máximos históricos.
El metal alcanzó los 121 dólares (105€) a finales de enero y posteriormente cayó hasta los 61 dólares (53€), situándose actualmente en torno a 70 dólares (61€).
| Metal | Máximo | Mínimo | Caída |
|---|---|---|---|
| Oro | 4.873€ | 3.567€ | -25% |
| Plata | 105€ | 53€ | -50% |
Pese a esta corrección, la plata mantiene factores de soporte a largo plazo vinculados a su uso industrial en sectores como la energía solar, la electrónica o los vehículos eléctricos.
El mercado afronta así un cambio de ciclo en el que las fuerzas macroeconómicas pesan más que la tradicional función del oro como refugio.
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