La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) quiere juzgar a Évole para determinar si hace un periodismo-estafa. Más le valdría juzgar antes a otros. Jordi Évole tiene que seguir afrontando las consecuencias de haber emitido hace algunas semanas el falso documental sobre el 23-F llamado ‘Operación Palace’. Ahora es el propio gremio periodístico -la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) a petición de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC)- quien ha anunciado que realizará un “juicio deontológico” en torno al asunto.
Mi jefe, que siempre se ha mostrado contrario a todo juicio de honor, asegura que la FAPE si realmente quiere velar por el buen periodismo tendría que empezar por investigar a La Vanguardia, El País, el ABC o cualquier telediario y dejar en paz a Évole, que en definitiva no se dedica a otra cosa que no sea entretener.
Además, mi jefe asegura que la FAPE, bajo tan rimbombante intención, lo que le está es haciendo el juego a los poderosos que –ellos sí- quieren quitarse de en medio al reportero-entretenedor de La Sexta por sus molestos programas.
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