El Gobierno quiere que Deoleo “mantenga su sede social en España, que tenga un compromiso con los agricultores españoles”. El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, desmintió ayer que fuese a vetar la participación de nadie en el proceso de venta de Deoleo, porque eso es algo que no se puede hacer en un mercado de libre circulación de capitales. Sin embargo, sí apuntó que “el Gobierno quiere que sea una empresa que mantenga su sede social en España, que tenga un compromiso con los agricultores españoles”.
Estas declaraciones, en las que también se mostró en contra del troceo de Deoleo y no descartó la participación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) en alguna de las ofertas, han disparado los rumores en algunos círculos de que el Gobierno podría ayudar financieramente en la creación de un grupo español, en la que además de la sociedad dependiente del Ministerio de Hacienda participarían Unicaja y la cooperativa agroalimentaria andaluza Dcoop, que a día de hoy ya son accionistas de la compañía.
Dcoop posee un 9,63% de Deoleo, por el 11,3% que controla Unicaja. La participación de la caja andaluza se presenta como clave en esta alianza después de que precisamente haya sido la decisión de otras entidades financieras (Bankia, CaixaBank, Kutxabank y BMN) hayan anunciado su intención de deshacerse de sus participaciones. Entre los favoritos para hacerse con estas participaciones, de más de un 31% es el Fondo Strategico Italiano (FSI), respaldado por el Estado de Italia, una alternativa que el Gobierno que el Gobierno no ve con buenos ojos.






