Categorías: Opinión

Apoyos olímpicos y la cabra

El método de captar voluntades de jurados olímpicos se parece bastante a las negociaciones en el Gran Bazar de Estambul: uno elige el producto, luego negocia con el vendedor solo o con la ayuda de un tercero, cuando finalmente parecía llegado el acuerdo algo se rompe y desaparece la alfombra pero entonces alguien asoma la cabeza y dice tener otra igual a un precio más bajo. En ese momento el vendedor original se muestra muy ofendido, no lo entendemos pero nos dicen que hemos tocado su fibra más profunda y que solo comprándole una cabra barata podremos abandonar el local salvando su honor. Claro, ¿pero quién tiene una cabra?, enseguida llega la respuesta porque la cabra estaba atada en la puerta, no habíamos reparado en ella.

El resultado de la negociación es que has pagado por una modesta alfombra lo que podía costar una mucha más cara y has estado a punto de mancillar el honor de una familia milenaria de camelleros por Oriente cuya existencia desconocías pero que te podía haber costado un disgusto. Si cambias camellos, cabras y alfombras por Alberto de Mónaco y resto de piji-delegados del COI entonces se entiende mejor la negociación y uno se hace a la idea de que además de exhibir una buena propuesta se hace necesario venderla con entusiasmo y perseguir a posibles compradores.

Hay quien saca cuentas y presume de apoyos, lo cual no deja de ser sorprendente porque si son jurados dotados de independencia de criterio no tienen por qué casarse con nadie. Nosotros hemos enviado al Príncipe para que haga la labor de altura y también a unos pijines de la moda náutica que se trabajen los bares de copas. Hasta hemos puesto a Messi detrás de una pancarta que algunos juran tenía el patrocinio de la Audiencia Nacional, pero igual son habladurías no exentas de IVA.

Lo suyo es que la delegación vuelva con los Juegos y que Ana Botella sueñe con ser la alcaldesa perpetua que Gallardón le prometió ser pero igual regresan con una cabra y a ver qué destino municipal le buscamos.

No está claro que los Juegos sean la gran panacea salvo para los políticos que ven en ellos una manera de continuar con el momio. Sí, esos que tienen una cabezonada y cuentan votos como camellos cruzan la línea del horizonte del desierto. Alá es Grande en Buenos Aires, sobre todo de noche tomando copas.

Acceda a la versión completa del contenido

Apoyos olímpicos y la cabra

Rafael Martínez-Simancas

Entradas recientes

El PP reúne a miles de manifestantes en Madrid para exigir la dimisión de Sánchez

La protesta, organizada por el Partido Popular, congregó a simpatizantes, cargos públicos y militantes llegados…

2 horas hace

El Mediterráneo, la región oceánica más afectada por el cambio climático en 60 años

Un estudio publicado en Nature Climate Change y elaborado por instituciones científicas de China y…

5 horas hace

Trabajadores del transporte sanitario se concentran antes de los cuatro días de huelga de diciembre

Las organizaciones sindicales preparan una presión creciente sobre la patronal del transporte sanitario tras constatar…

5 horas hace

El cementerio de La Almudena acoge un homenaje a casi 3.000 fusilados en su tapia en el Franquismo

El homenaje pretende honrar a las víctimas, reivindicar su reconocimiento público y renovar la exigencia…

5 horas hace

MTV confirma el cierre de la mayoría de sus canales y certifica el fin de una era televisiva

El cierre masivo de los canales de MTV refleja la profunda transformación de los hábitos…

6 horas hace

La UE reconoce fallos graves en su mercado de reciclaje de plástico

El Tribunal de Cuentas Europeo advierte de que la UE se mantiene lejos de sus…

6 horas hace