Están los tiempos de bochornos como decía Esperanza Aguirre y también de piscinas que son la versión popular de las costas que nos faltan en Madrid, una ciudad en la que pasa todo menos las mareas que no tenemos. En esas piscinas están los socorristas que tienen por misión aburrirse y ver biquinis salvo que la cosa se ponga tensa y tengan que rescatar a alguien, entonces se vuelven imprescindibles pero casi todo el rato parecen jueces de silla cansados de escuchar cómo les llaman los niños por su nombre.
A Esperanza Aguirre no le faltan voluntarios para hacerle una ahogadilla, el último es Rafael Hernando pero también lo fue en su día Mariano Rajoy cuando mandó a tomar Fanta a los que quisieran pasarse al Partido Liberal. Entonces emergió el peor tono de Rajoy al que tienen por moderado y exquisito en formas. Miguel Arias, Ministro de Agricultura y Productos Caducados, dice que Rajoy ha venido a “salvar España”, ¿era necesario un salvador o nos conformábamos con alguien mas sencillo que diera la cara, respondiera a preguntas, supiera soportar la presión sin esconderse? Arias sostiene además que Rajoy podía haber sido mas rico ejerciendo su profesión, ¿Es verdad que no tiene el Registro abierto y que no cobra por ese lado? El argumento de que los ricos están para redimir pobres es eso: “pobre”. Tener que darle las gracias a alguien por hacer política es lo último de lo siguiente, un despropósito.
De momento nos quedamos tan agradecidos pero sin explicaciones porque el PP ha destinado la presencia del presidente del Gobierno para dar explicaciones en sede parlamentaria. La teoría es: todo lo que dice Bárcenas es mentira y sobre las mentiras no se opina. El PP lanza su salvavidas al presidente y le aleja de la exposición política pero no de la mediática, el silencio de Rajoy le complica mucho el presente pero han optado por la postura de que aquí no pasa nada, aquí nadie tiene que responder, aquí Bárcenas se ha vuelto loco. En efecto, pero es su loco de cabecera al que tuvieron a sueldo y luego indemnizaron en diferido como si fuera una simulación de contrato, (simular contratos es ilegal del todo).
Aguirre aprieta de nuevo el acelerador, prefiere un salvavidas que un salvapatrias. Esta vez no es una batalla entre liberales y conservadores si no algo mas profundo pero no tan claro como el agua de una piscina vigilada por un señor con traje de baño naranja, moda Guantánamo.
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Salvadores y salvavidas
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