A principios de marzo, Novagalicia lanzó la nueva marca Evo Banco, bajo la que opera fuera de sus territorios de origen. La entidad que preside José María Castellano apostó fuerte para darla a conocer, para lo que destinó una partida inicial de tres millones de euros, incluyendo la publicidad en los medios y el cambio de cartelería en las sucursales.
Nueves meses después, se ha anunciado el cierre de 38 oficinas de Evo (un 30% del total), lo que deja en el aire los puestos de trabajo de 170 empleados, al tiempo que se le busca comprador.
Esta situación no ha pasado desapercibida para los sindicatos, como muestra un comunicado muy crítico de la sección sindical de UGT en Novagalicia: “Nos hemos gastado en publicidad por la puesta en marcha de EVO unos cuantos millones de euros, nos gastamos en el cambio de rótulos, traslado de personal, tablets, dispensadores, etc., y en vez de cesar al responsable o responsables de estos desatinos, se anuncia el cierre de 38 oficinas y se pone en el punto de mira a 169 compañeros y compañeras afectados por los mismos”.
Los datos reflejan que la presión sobre determinados productos básicos continúa, mientras otros, como los…
Callamard ha descrito la intervención de Rubio como la presentación de un “proyecto estadounidense basado…
Feijóo defiende que el objetivo tras unas elecciones generales debe ser un Gobierno fuerte de…
En la apertura del tercer y último día del foro internacional celebrado en Alemania, Kallas…
Según el análisis de las declaraciones patrimoniales, el 86% de los diputados posee al menos…
Los ataques se producen después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaran…