Ben Bernanke. El helicóptero Bernanke. El tío del bazoka. El machote encargado de que la economía de EEUU no se pare aunque nos invadan los marcianos. Enfrente se encuentra Mario Draghi, un tío probablemente igual de preparado que su homónimo estadounidense, pero que sufre de secuestro y que cada vez que va al baño le tiene que preguntar a la que parece su mujer con el rodillo, Angela Merkel, ‘Angie’ para los amigos, que qué le parece.
Preguntado por las diferencias entre Bernanke -que este jueves anunció un nuevo programa de estímulo económico sin fecha de caducidad con la intención de reactivar de una vez por todas la economía estadounidense- y Draghi -que la semana pasada dijo que vale, que compraría deuda soberana de los países en dificultades siempre y cuando siguiesen ahogando sus economías-, mi jefe ha contestado que no le hace gracia ninguno de los dos, pero que Bernanke es bastante más coherente.
Porque el presidente de la Reserva Federal arrasa con lo que sea con tal de que la economía no se gripe, mientras en el Viejo Continente ya llevamos meses y meses de recesión, salpicada, eso sí, por algún que otro brote verde. Que sí, que Bernanke rescata bancos y limpia basura hipotecaria con el dinero del contribuyente. Vale. Pero tiene un objetivo definido y va a por él.







