Los mercados parecen estar ignorando las movilizaciones ciudadanas en España. Al hablar con los especuladores financieros cuando Grecia fue intervenida, un comentario habitual era la referencia a la calle. Al ser preguntados, ahora, por lo que sucede aquí, ignoran el enfado de la ciudadanía.
Mi jefe opina, al respecto, que los especuladores en particular y los mercados en general han llegado a la conclusión de que son consecuencia lógica de las medidas adoptadas. Que van en el paquete, por así decirlo. Unas movilizaciones, recalca, legítimas hasta extremos absolutos.
El que me paga ha aprovechado, no obstante, para recordarnos que las medidas son absurdas en tanto en cuanto no parecen abrir ningún proceso hacia el crecimiento económico. Para mi jefe, el problema de verdad es la quiebra de los grandes bancos y por qué se ha generado. En otras palabras: hay que hacer frente a la situación que conlleva el absurdo negocio de los productos derivados.







