Divar el caribeño

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Cada uno tenemos dentro nuestro propio nivel de incompetencia que alcanzamos al ser situados dónde no nos corresponde. Es el caso de Carlos Divar: alguien pensó que hacía mejor función al frente del CGPJ y la pifiamos, ¡en cambio qué buen presidente se ha perdido la Red de Paradores de España!, nadie como él para apreciar in situ las instalaciones hoteleras lujosas no dudando en hipotecar su tiempo libre de fin de semana para realizar la tarea por dura que fuera la hamaca.

El cuestionado Divar en realidad es un prohombre de la causa turística que abandera la salida de la crisis del sector en la Costa del Sol, y en vez de agradecerle el esfuerzo le piden explicaciones, ¡válganos el cielo, qué locura! Gracias a él nos hemos enterado de que existen los fines de semana caribeños, (se supone que también con mojitos e ingles brasileñas). Sabemos que visitaba la biblioteca de Puerto Banús con frecuencia y que lejos de ser un libertino tendía al Estrecho para cruzar a Ceuta dónde seguro continuaba con su labor de vigilancia y custodia de las instalaciones hoteleras. Y, en lugar de premiar su labor con alguna medalla al mérito turístico, se le cuestiona con descaro y se le exigen explicaciones.

Divar hace suyo aquel eslogan de la campaña de ZP con el que ganó por segunda vez: “defender la alegría”, y además potenciando a la familia porque dicen que viaja acompañado de un sobrino. No se entiende la saña, ni la inquina, así se pagan las buenas intenciones y de esta manera tan chusca se pone en solfa la honestidad de un probo trabajador de la Justicia, y del Ocio. Como le terminen enfadando y deje de viajar a la Costa del Sol va a ser un golpe muy duro para los empresarios turísticos.

A ver si se sosiega un poco el panorama y en la próxima edición de FITUR vemos el pabellón Divar con todo tipo de propuestas alternativas para el fin de semana caribeño. Para que no se diga que sólo ofrecemos sangría y tuna, para que aprecien que podemos ser también un gran país de sol, playa y sobrino.

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