Padilla, el torero Polifemo con moral de Hércules ha vuelto a la vida saliendo por la puerta grande del hospital. El toro le hirió y los teletipos le dieron por muerto en las primeras horas de una noche larga en la que los médicos trataron de poner el ojo dentro del boquete abierto a través del cuello. Los médicos cumplieron con su parte y Padilla ha cumplido con la suya que es estar vivo.
Cuenta el torero que volverá a vestirse de luces aunque su mirada abarque media plaza y sus oídos escuchen a una parte del tendido. Padilla dice que es torero completo aunque se vea mutilado ante el espejo, en una de esas cornadas que molestan por las mañanas cuando te afeitas. Este Padilla no es normal como tampoco lo son otros toreros. A Joselito un ejemplar de Peñajara, «Limonero», le rompió la clavícula izquierda atravesando el cuello como el que cruza una propiedad privada, y Joselito reapareció un par de meses después.
El lema: «fuerza Padilla» circula por Internet como un mantra de apoyo entre quienes le aprecian. No sería extraño ver camisetas con la frase, acuñar ese eslogan para los momentos complicados de la vida. Seguro que el primero en comprarse la camiseta será él.
Le pude ver en Linares el 29 de agosto, en el aniversario de la muerte de Manolete. Allí también puso banderillas con poderío físico de quien se cuida a pesar de los años. Padilla-patillas de Jerez volverá a vestirse de luces porque no le ha asustado el aliento de la muerte, no ha podido con su fuerza.







