En estos momentos complicados para el euro, habría que pensar que quizá los futuros gobiernos de los ‘países ayudados’, por el momento sólo Grecia e Irlanda, pueden no aceptar los ingentes sacrificios para la población que han admitido los ejecutivos actuales a cambio del premio de permanecer dentro del euro. Quizá los gobernantes alemanes tendrían que recordar un precedente de esta situación. Tras la Primera Guerra Mundial las enormes exigencias económicas que las potencias vencedoras impusieron a Alemania junto con el corto plazo previsto para los pagos dieron lugar a la República de Weimar
Un periodo marcado por la altísima inflación y la severísima crisis económica que propiciaría el ascenso de Hitler y sería el origen de la Segunda Guerra. Por lo tanto, este es un recordatorio que no está demás y con el que convendría enfrentar a la opinión pública alemana. Lo cierto es que si se imponen sacrificios enormes a los países con problemas lo único que está garantizado es que habrá más.







