Burocracia cubana impide negociación con empresa española

La Habana
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La empresa española Igual, autora de -entre otros- los fuegos artificiales en los Juegos Olímpicos Barcelona 92 no podrá establecer un acuerdo de cooperación con su homóloga El Palenque. ¿Fuegos artificiales hispano cubanos? Ni soñarlo. El potencial inversor se nos ha cansado de tanto papeleo e ineficacia mientras que por otra parte interesan y apremian mucho más los grandes negocios y no esa minucia para con una mini empresa dedicada a elaborar fuegos artificiales con  unos 20 trabajadores.
 
La prestigiosa empresa española Igual S.A., autora de los fuegos artificiales en los Juegos Olímpicos Barcelona 92, el Mundial de la FIFA en Brasil 2014 y en las ceremonias de las Olimpíadas de Atenas 2004 y Londres 2012 no podrá establecer un acuerdo de cooperación con su homóloga El Palenque, de Zaza del Medio, provincia de Sancti Spíritus.
 
Así lo ha dado a conocer la colega Giselle Morales en www.progresosemanal.us.
 
Las trabas burocráticas y de procedimiento, asegura, han dado al traste con un beneficioso proyecto para implantar máquinas en lugar del trabajo manual en la elaboración del variado surtido de fuegos artificiales muy socorridos en el centro de la isla y empleados en la capital cubana para actos solemnes.
 
Haciendo historia, hay que apuntar que a inicios de la fundación de la primera Villa, San Juan de los Remedios (1513), célebres por sus Parrandas, dos españoles en fraternal lidia de barrios fueron los que iniciaron la pirotecnia en la región. Luego, el cura de la parroquia contribuyó al auge toda vez que con ello avisaba a los fieles para la misa del Gallo en medio del jolgorio. Cuentan los historiadores locales que uno era asturiano y el otro catalán, región de donde procede precisamente Igual S.A.
 
Un ejecutivo espirituano lo ha explicado sin pelos en la lengua tras año y medio de gestiones:
 
“Fuimos a La Habana buscando una empresa importadora que pudiera entrar los surtidos semi conformados, como era la idea inicial, y no encontramos ninguna que tuviera ese nomenclador. Teníamos el financiamiento destinado para ello, estaba el interés por parte del empresario español, pero ninguna importadora cubana asumió la responsabilidad».
 
Nada nuevo que desconozcan los empresarios españoles radicados en la isla desde hace años. Algunos han soportado y resistido ante tantas zancadillas e inconvenientes burocráticos. Otros, como los de Igual S.A., han agotado los límites de la paciencia y el sentido común.
 
Nos hemos quedado sin buenos fuegos artificiales, de esos que suben hasta el cielo para deleite de ángeles de paso por las alturas. De momento, vamos a desear.