Rafael Hernando, el hombre de las ocurrencias que más hilaridad provocan en el ámbito de la política trasnochada. Luis de Guindos, que sin duda era un buen candidato, no consiguió ser elegido presidente del Eurogrupo. Es una pena, sin duda, para de Guindos, que hasta ahora demostró ser un profesional competente, y para España, que no tiene a ningún alto cargo en las instituciones europeas, lo cual se dice pronto y se asume muy mal. Bueno, europeas e internacionales.
En la elección votaban los representantes de los diecinueve países que comparten la moneda y el holandés que venía desempeñando el cargo, a pesar de su nombre impronunciable, Dijsselbloem, fue reelegido por la mayoría. Es algo normal, como el propio de Guindos dijo deportivamente cuando se conoció el resultado. Cuándo hay una elección, se gana o se pierde.
Y no pasa nada. Hay analistas que interpretan, y razón seguramente no les falta, que la derrota es una consecuencia de la falta de peso político que el Gobierno español tiene en el ámbito comunitario. Los hechos lo demuestran. Mariano Rajoy se empeñó a fondo en favor de su ministro y no lo consiguió. Si se habla de fracaso, a él habría que atribuírselo. Tampoco pasa nada que los españoles no merezcamos.
Pero hay quien no se rinde a la evidencia. Rafael Hernando, el hombre de las ocurrencias que más hilaridad provocan en el ámbito de la política trasnochada, a quien ha culpado de la derrota o la falta de éxito del candidato español no es de quienes le propusieron y gestionaron su candidatura. Tampoco de quienes llevan tres años largos demostrando que su influencia en Europa es nula como lo sufrio el comisario Arias Cañete, relegado a la segunda fila en el la Comisión.
Para el señor Hernando, que tanto sonroja a los suyos con sus salidas de para de banco, la culpa la ha tenido el PSOE, que tuvo etapas de gran presencia en la dirección de las instituciones, ahí quedan nombres como los de Javier Solana o Joaquín Almunia, aunque ahora mismo poco influyen y manos cuentan en una elección como la que comentamos. Pero en fin, para Hernando la culpa es del PSOE a quien atribuye incluso que hubiese preferido al griego Varoufakis para el puesto. ¡Qué falta de oportunidad de estar callado para un parlamentario que además preside en el Congreso el Grupo Popular.
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La culpa, del PSOE, claro
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