Alemania necesitaba de Grecia para tapar su mala gestión: “siempre es más fácil echar la culpa a un tercero”. En estos momentos estamos presenciando la primera gran crisis de la Unión Europea. Una superestructura a priori bien cimentada e imposible de desquebrajar, que finalmente ha sido herida de gravedad por lo que podría considerarse un balín. ¿Es eso posible?
Mi jefe ha solventado mis dudas: Grecia no es la única culpable, Alemania ha tenido mucho que ver. Según me ha explicado, los bancos privados alemanes tomaron durante años grandes riesgos invirtiendo en activos griegos y, llegado el momento, el Ejecutivo germano se vio en la necesidad de hacer un “ingente” desembolso de dinero público para subsanar los daños. Paralelamente, ‘la primera potencia europea’ necesitaba diseñar una estrategia que tapase esta mala gestión:
“Siempre es más fácil echar la culpa a un tercero”, me ha explicado mi jefe. “Y esa es Grecia”.
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