Mi jefe sostiene que conviene aclarar cuanto antes el asunto de las sedes fiscales de las grandes empresas. Ayer uno de los partidos que más está dando que hablar actualmente, Ciudadanos, presentó la tercera parte de su programa económico. Este tercer y último fragmento se centra en la lucha contra el fraude y en plantear una reforma fiscal.
Mi jefe no ha querido pasar la oportunidad de hacer alguna petición personal a Albert Rivera, por si acaso sonase la flauta. Y esa petición no es otra que aclarar de una vez por todas, y negro sobre blanco, cuál debe ser la nacionalidad de una multinacional y en base a qué debe elegirse esa nacionalidad.
Porque esa parece ser la única libertad absoluta que existe hoy en día: la de los mercados de capitales. Una empresa puede elegir su sede fiscal, y por tanto tener la mayoría de su negocio en un lugar pero pagar impuestos en otro porque le viene mejor. Es, dice mi jefe, uno de tantos aspectos de la globalización que deberían resolverse cuanto antes.
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Ciudadanos y la nacionalidad de las multinacionales
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