¿Alguien cree de verdad que Felipe González va a defender a los opositores venezolanos por amor al arte? La decisión del expresidente español se encuadra dentro de una enorme sala de operaciones. Los hechos. Hoy: Felipe González defenderá a los opositores venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma. Pocos días antes: el regulador financiero de Andorra interviene la entidad BPA por orden del Tesoro de EEUU, que alega transferencias por valor de 4.200 millones de dólares relacionadas con blanqueo de capital venezolano. A principios de mes: Barack Obama nombra a Venezuela como una «amenaza» a su seguridad nacional y ordena que se implementen sanciones contra altos funcionarios del Gobierno de Nicolás Maduro.
La interpretación de mi jefe, buen conocedor de la situación en el país bolivariano desde hace décadas. Washington va a por Maduro y su guardia pretoriana implantando, en primer lugar, sanciones a altos funcionarios de su Gobierno y congelando, en segundo lugar, el dinero que tienen en paraísos fiscales. ¿El motivo? Lograr que el chavismo (“Maduro no es Chávez”) abandone Caracas antes de que el país se convierta en un centro desestabilizador para toda la región. En este contexto va Felipe González, a quien se puede acusar de ser muchas cosas pero nunca tonto, y se tira a la piscina. Está llena de agua, por supuesto.







