Catalanes fuera del tiesto

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¿Qué se puede esperar de una Cataluña independiente manejada por estas personas, gobernada según soplen los vientos del Ampurdán, sometida a los dictadores de ERC e imbuida de que cada cual es la Ley? Quien siga la política de una parte de los catalanes para conseguir la independencia no debe de salir de su asombro. Los políticos empeñados en conseguirla, empezando por el Gobierno autonómico y su presidente Artur Mas, están ofreciendo al mundo un espectáculo tan insólito como deprimente. Un espectáculo que sube los colores a cuantos sentimos que, aunque hayamos nacido en otros lugares de la geografía hispana, compartimos con los catalanes nacionalidad y muchas cosas más en común entre tantas como nos mantienen unidos.

Es inimaginable que unos políticos cultos y se suponía coherentes y sensatos como nos parecían la inmensa mayor parte de los que están meneando el cotarro independentista estén demostrando tanta torpeza, tanta frivolidad como la que manejan para jugar con el término independencia, y tanta capacidad para mentir, para querer engañar, primero a los suyos y luego al resto del mundo, empezando por los países con los que quieren tratarse de tú a tú en el futuro.

¿Cómo pretenden que con la conducta que están exhibiendo alguien va a tomarles en serio? Porque es difícil que unos grupos organizados, cubiertos incluso por el paraguas de un Gobierno al que se tenía por serio y solvente, se comporten con semejante actitud de falta de responsabilidad, de solvencia, de dejar en libertad a sus impulsos contradictorios y de su ausencia de respeto a la Justicia democrática bajo la que conviven. Nadie, nadie sensato puede tomarles en serio y la prueba es que fuera no se les toma.

¿Qué se puede esperar de una Cataluña independiente manejada por estas personas, gobernada según soplen los vientos del Ampurdán, sometida a los dictadores de ERC e imbuida de que cada cual es la Ley? Porque para los ciudadanos actuales y futuros el ejemplo es pésimo: si la propia Generalitat y el propio President pueden hacer y hacen lo que les parece con las leyes, empezando por la propia Constitución que usufructúan, cualquier ciudadano puede alegar el mismo derecho para circular por el carril izquierdo en las autopistas.

O para quitarse en medio de un navajazo a un vecino que le mira mal o para no pagar impuestos en la puñetera vida, que es algo que a casi todos nos gustaría hacer. El proceso secesionista emprendido por Artur Mas y desbancado en su liderazgo por Oriol Junqueras, cuyo discurso merecerá figurar en el libro de los records porque se reduce a una nueva palabra repetida hasta el infinito, independencia, independencia, independencia, le ha permitido alzarse con la imagen, la aspiración a santo nacional, y la limosna y la peana.