Mi jefe considera que criticar al máximo portavoz de Podemos por acudir como invitado a un acto en el lujoso hotel es sacar las cosas absolutamente de madre. Pablo Iglesias ha celebrado esta mañana un acto en el Hotel Ritz en el que han pasado varias cosas. A destacar, al margen del propio protagonista: sus ataques a CiU, su opinión sobre el separatismo y, en su vertiente más extrema, ETA y la interrupción que ha sufrido por parte de un ciudadano contrario al régimen chavista que le ha increpado por colaborar con una fundación (la CEPS) que asesora o ha asesorado a dicho régimen.
Mi jefe ha querido contestar en primer lugar a las críticas que señalaban el lugar del encuentro: el Hotel Ritz. El acto, dice mi jefe, no ha sido organizado ni por Pablo Iglesias ni por su partido. Ellos han limitado a responder a una invitación formulada por una organización que siempre monta eventos en esa clase de lugares. ¿Qué coherencia ni qué incoherencia existe en el hecho de asistir como invitado?
En segundo lugar, mi jefe considera que Iglesias ha sido muy tibio para lo que nos tiene acostumbrados. En cualquier caso, ha vuelto a demostrar su habilidad retórica al erigirse como una persona que ni es separatista ni es, tampoco, amiga de terroristas. Desde luego, los cabezas visibles de Podemos siguen demostrando saber muy bien lo que hacen y, sobre todo, qué decir en cada momento.
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Pablo Iglesias en el Ritz
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