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Cubanos en desbandada: Rusia para llegar a Miami

lunes 21 de diciembre de 2015, 00:00h
Bandera cubana
Bandera cubana
Unos cinco mil cubanos continúan varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua ante la negativa de este segundo país de permitirle el paso por su territorio en un largo peregrinar de 5.500 kilómetros hasta alcanzar los EEUU
La Habana. Unos cinco mil cubanos continúan varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua ante la negativa de este segundo país de permitirle el paso por su territorio en un largo peregrinar de 5.500 kilómetros hasta alcanzar los EEUU.

A la negativa también se han sumado Belice y Guatemala, además de que Costa Rica acaba de imponer la visa como requisito para entrar a ese país.

Lo peor de esta situación es que hasta ahora no hay una solución definitiva y todo apunta a que esperarán el año bajo los auspicios de organizaciones religiosas que le prestan asistencia y las buenas intenciones humanitarias de las autoridades costarricenses.

El extenso y azaroso viaje comienza por Ecuador, que no reclamaba visa y ya la exige como medida disuasoria ante un notable éxodo básicamente de jóvenes que han optado por emigrar hacia la gran potencia. Desde allí, el trayecto incluye cuanto peligro pueda contener una aventura de esta naturaleza por Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México antes de entrar a territorio norteamericano bajo el manto de una muy criticada y privilegiada Ley de Ajuste Cubano. Una luz verde sólo para cubanos y roja para cualquier centroamericano.

Esta explosión migratoria es explicable a partir de la nueva política puesta en marcha por las autoridades cubanas donde, como botón de muestra, fue erradicado el controvertido “permiso de salida” y, por otra parte, a las pocas perspectivas económicas que puede brindar la isla en estos momentos a pesar de haber puesto en marcha un plan de reformas que contempla la posibilidad de pequeños negocios privados. Aún así, este año ha sido uno de los mayores en cuanto a salidas de la isla se refiere.

México, penúltimo paso de la ruta, ha informado según sus autoridades migratorias, que al cierre del año habrán ingresado unos 13.000 cubanos, mientras que el pasado año lo hicieron sólo 1.871 migrantes.

Visto el caso, prácticamente la ruta va camino de ser desactivada, y aunque continúan las filas ante la muy protegida embajada de Ecuador en La Habana, el cubano ya busca y encuentra otras salidas alternativas como Guyana y la distante Moscú.

Rusia, lo increíble en estos émulos de los grandes exploradores que en su tiempo descubrieron nuevas tierras en este mundo, se está convirtiendo en otro enlace. Al parecer, un natural es quien se ha montado tan peculiar “tour” habida cuenta que aterrizar en el aeropuerto moscovita no requiere de visa. Llegados al frío Moscú y a la espera de arribar a Alaska por barco, un compatriota me ha confesado con tenacidad bélica que “Hacia Alaska a como dé lugar, que si se nos atraviesa un oso por el camino nos lo comemos vivo.” Una experiencia válida hasta para National Geographic.

Más que una ola, estamos ante un tsunami indetenible del que el gobierno cubano debe tomar nota porque cada día la isla se convierte en el país con más viejos en la región.

A nadie debe extrañar que conozcamos que por Vatuato, allá en el Pacífico Sur, nuestros intrépidos caminantes viajeros hayan encontrado otra vía para llegar al sueño americano. Un sueño que, como dijera un personaje de una obra teatral traída desde Miami, si no logras conseguirlo, al menos alguien te podría contratar para que con tu trabajo contribuyas a que él lo alcance.

Tal vez, al fin, sea mejor que sueñen en Cuba.
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