El Duque de Palma ha alegado que las cantidades que utilizó su esposa de la Visa de Aizoon fueron «ridículas». Iñaki Urdangarin ha defendido que su esposa, la Infanta Cristina, no cometió ningún delito fiscal al frente de la sociedad Aizoon, de la que ambos son propietarios al 50%, y ha alegado que las cantidades que utilizó su esposa de la Visa de esta empresa, cuyos ingresos procedían en su mayoría de las arcas públicas y de asesorías presuntamente irregulares, “han sido absolutamente ridículas”.
En el escrito que Urdangarin presentó el pasado mes de diciembre ante el juez instructor del caso Nóos, José Castro, para oponerse a la imputación de su esposa, que finalmente el magistrado acordó este miércoles, su abogado alega, en base a cinco informes de la Agencia Tributaria (AEAT), que no se puede atribuir a la hija del Rey don Juan Carlos ni a Aizoon elementos tributarios que sobrepasen los 120.000 euros anuales, cantidad a partir de la cual el Código Penal contempla la comisión de un delito contra Hacienda, informa Europa Press.
A través de su escrito, al que ha tenido acceso la citada agencia después de que este martes fuese notificado a las partes, la defensa de Urdangarin, pese a apostillar que no le corresponde “el cometido de defender la plena y total inocencia” de la Infanta, y “por ende la ausencia de indicio alguno” de delito, asevera que los informes de la AEAT en cuanto a que la Infanta no defraudó al fisco “son elocuentes, concluyentes y taxativos”.
Entre estos gastos asumidos por Aizoon se encuentra el pago de un viaje de los duques a África que incluía un safari (550 euros), noche en Sudáfrica y dos días en Mozambique; una suscripción (511 euros) a la revista de moda La Redoute; ropa deportiva comprada por teléfono a una tienda de Nueva York (156 euros); cajas de vino Baigorri (1.357); productos como berberechos, bacalao ahumado o muslitos de codorniz en Barcelona (204); y la serie completa de libros de Harry Potter, según una información de El País.
Además, los policías de la escolta de los duques de Palma se encargaban también de llenar el depósito de sus vehículos; en especial, la furgoneta de Urdangarin, una Mercedes Viano. La empresa Aizoon también pagó hasta 6.672 euros por unos cursos para la Infanta y su esposo que impartió una profesora de Esade.







