El hecho de que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría eludiera el viernes citar la supresión de la malformación del feto cuando le preguntaron por la reforma de la ley del aborto que prepara Alberto Ruiz-Gallardon ha abonado las sospechas de que el Gobierno quiere suavizar el proyecto del titular de Justicia debido a la división que esta norma provoca en las filas del PP.
A pesar de que el ministro Ruiz-Gallardón se ha mostrado reiteradamente a favor de limitar la posibilidad de abortar en el caso de que el feto sufra una discapacidad o malformación, la vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, ha aclarado que aún se «está estudiando» y que no hay ninguna decisión tomada.
Además, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta abogó por un debate «sereno, serio y riguroso” y tampoco se quiso mojar a la hora de valorar las polémicas declaraciones e la diputada de su partido Beatriz Escudero, quien aseguró que las mujeres que abortan son las que menos formación tienen.
Es decir que la número dos del Gobierno evitó dar un respaldo a la diputada, que se ha convertido en todo un referente de los colectivos próvida, y se limitó a responder o que no le corresponde a ella valorar las posiciones de los grupos parlamentarios, ni su defensa.







