Susana Díaz apoya al secretario general del PSOE y pide dejar trabajar a los “compañeros” en sus negociaciones para formar Gobierno. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, puede respirar tranquilo. El encargo del Rey de intentar formar Gobierno ha disipado, por el momento, las críticas a su liderazgo en las filas del Partido Socialista. Si el pasado sábado, en la reunión del Comité Federal del PSOE, las federaciones críticas, con Susana Díaz a la cabeza, ponían contra las cuerdas a Sánchez y conseguían adelantar el congreso del partido al mes de mayo, ahora todos cierran filas en torno a su líder para llegar a La Moncloa.
“El Rey hizo lo correcto ante la irresponsabilidad del presidente del Gobierno en funciones y Pedro Sánchez también”, ha afirmado la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que ha respaldado la decisión de Felipe VI de encargar al líder socialista que comenzase las conversaciones para una posible investidura.
La socialista andaluza, una de las más críticas en el mencionado comité con Sánchez y los resultados del partido en las pasadas generales, ha defendido que el PSOE va a “actuar con generosidad, altura de miras” y “pensando” en España y ha evitado insistir en sus críticas. “A partir de ahora estoy para ayudar”, ha destacado Díaz, que desea que el Partido Socialista “sea un instrumento útil y esté a la altura de lo que este país necesita”.
“Ahora tengo que ayudar, ser respetuosa y dejar que mis compañeros trabajen”, ha reiterado la presidenta de la Junta, que ha admitido que aún no había hablado con Pedro Sánchez. Dejando de lado esta falta de comunicación, Díaz ha afirmado que hay que anteponer los intereses de España y de los ciudadanos a los del PSOE, que son “secundarios”. “Estoy convencida de que vamos a actuar, como siempre, con responsabilidad y generosidad”, ha remarcado.
Las palabras de la máxima responsable de Andalucía escenifican el ‘balón de oxígeno’ que ha supuesto para Pedro Sánchez el encargo de formar Gobierno. El reto del líder del PSOE de intentar conseguir los apoyos suficientes para presentarse a una investidura, y ganarla, ha provocado una especie de tregua en las filas del partido. No se pondrá en duda el liderazgo del secretario general hasta saber si logrará llegar a La Moncloa. Si lo consigue, aún tendrá que pasar el examen de la consulta de los militantes y contar con el visto bueno del comité federal.
En caso contrario, la amenaza de unas nuevas elecciones se convertiría poco a poco en realidad y el futuro político de Sánchez tendría los días contados. La Constitución establece que si dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato sale elegido, se procederá a la disolución de las Cortes. Esto tendría lugar a primeros de mayo, días antes de las primarias que el 8 de ese mismo mes celebrará el PSOE.
Con esta situación sobre el tapete político, Pedro Sánchez tiene en la Presidencia del Gobierno la mejor ‘arma’ para frenar a los críticos y hacerse fuerte en el PSOE.







