La herramienta «El Indultometro», de la plataforma Civio, permite conocer datos ordenados sobre la medida de gracia que Justicia no ofrece. La herramienta para acceder a datos fiables sobre la medida de gracia creada por la plataforma Civio cifra en 87 los indultos concedidos en 2014. Ese número supone un nuevo récord a la baja en cuanto a la prerrogativa de indulto: supone algo más de siete indultos al mes, muy lejos de la media de un indulto y medio al día que acumulan los distintos gobiernos desde 1996.
Son los datos de El Indultómetro, la herramienta de Civio por la que se pueden obtener datos de manera “rápida y fácil” sobre los indultos que cada año concede el Ministerio de Justicia. La informacion solo se publica de manera individual en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y no queda recogida de forma sistemática por el Ministerio de Justicia.
Para los responsables de la plataforma, la disminución del número de indultos concedidos en 2014 muestra cómo la presión popular, “engordada gracias a decenas de indultos polémicos, ha conseguido que el Gobierno sea mucho más cauteloso ante el uso de esta medida.”
De esos 87 indultos, 15 llevaban la firma del ministro de Defensa (la mayoría, 11, por abandono de destino) y 72 del ministro de Justicia. Alberto Ruiz-Gallardón gestionó 65 antes de su dimisión y el nuevo ministro, Rafael Catalá, es responsable de otros siete. Todos ellos han sido concedidos en el Consejo de Ministros del 21 de noviembre, apunta la información del Indultómetro. Los más habituales han sido los concedidos a condenados por delitos contra la salud pública (35), seguidos de los robos (12), delitos y faltas de lesiones (10) y tráfico de drogas (6). Entre estos últimos se encuentra el concedido a un hombre que había sido sentenciado a 15 años de cárcel en Cuba, que fue indultado en la misma tanda que otro que había intentado matar a su hermano en una comida familiar.
Pero para Civio, una de las medidas de gracia más controvertidas del año fue la que indultó a un guardia civil sentenciado a seis meses de inhabilitación de empleo o cargo público por un delito de omisión del deber de perseguir delitos. Según la sentencia firme, el hombre subió a un tren con un amigo, que lanzó improperios de contenido sexual a una mujer sentada al lado, llegándole a tocar el pubis. Mientras, el guardia civil grababa todo con el móvil y se reía de la situación. “Su compañero de viaje fue condenado por delito sexual y lesiones (agredió a otro pasajero que intentó frenar el asalto) y él se quedó con la condena por omisión de perseguir delitos que ahora ha sido convertida en una multa”, apunta la plataforma.
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