Moody’s cree que proteger la ocupación es “una amenaza” para el mercado de la vivienda

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Moody’s ha alertado de un incremento de los riesgos sobre el mercado inmobiliario español por los efectos económicos y sanitarios de la pandemia del Covid-19, como una presión a la baja del precio de la vivienda, un aumento de los problemas de accesibilidad a la vivienda y unas políticas sociales que «desincentivan la inversión privada».

Según ha puesto de manifiesto en un reciente informe, estos desequilibrios perjudicarán a las cédulas hipotecarias, a las titulizaciones hipotecarias y a los préstamos dudosos (NPLs), si bien estos cuentan con una serie de mitigantes que limitarán sus efectos.

El informe apunta que la pandemia ha debilitado la demanda de viviendas, creando ciertos desequilibrios en el mercado inmobiliario y acelerando las políticas sociales a favor de deudores y arrendatarios.

En cuanto a la demanda de viviendas, Moody’s espera que «siga mostrándose débil este año», lo que seguirá presionando a la baja los precios, debido al aumento del desempleo, la elevada cifra de trabajadores en ERTE y la caída de la inversión por la pérdida del turismo.

Respecto a los desequilibrios del mercado inmobiliario, la agencia de calificación ha advertido de que la crisis del coronavirus está provocando un aumento de los problemas de accesibilidad a la vivienda por parte los jóvenes y de personas con rentas más bajas, que son los colectivos más afectados por la pandemia en cuanto a la destrucción de empleo.

Otra de las conclusiones del informe es que la pandemia está modificando las preferencias de los compradores por viviendas fuera de los núcleos urbanos, unifamiliares o de nueva construcción, una tendencia que prevé que continúe, lo que segmentará la demanda hacia esta tipología de inmuebles en detrimento de otro tipo de viviendas.

Además, Moody’s ha advertido de que las políticas sociales a favor de deudores y arrendatarios, así como aquellas que protegen la ocupación ilegal, «representan una amenaza para el mercado de la vivienda, ya que desincentivan la inversión privada y perjudican la calidad crediticia de los préstamos que respaldan las cédulas y titulizaciones hipotecarias, especialmente NPLs».

Pese al aumento de riesgos y a la caída de precios, la agencia ha afirmado que las cédulas y titulizaciones hipotecarias cuentan con una serie de mitigantes que limitarán sus efectos.

En este sentido, ha destacado que la situación financiera de las familias «es más favorable hoy en día que la que tenían al inicio del estallido de la anterior burbuja inmobiliaria en 2008».

Por otro lado, las entidades de crédito han endurecido los criterios de concesión hipotecaria, primero a raíz de la última crisis inmobiliaria y el año pasado nuevamente con motivo de la crisis del coronavirus.

«Todo esto, unido al bajo entorno de tipos de interés, reduce los riesgos sobre las cédulas y titulizaciones hipotecarias. Además, estos instrumentos cuentan con una serie de fortalezas estructurales que mitigan el impacto negativo derivado del incremento de riesgos en el mercado de la vivienda», ha asegurado el autor del informe, Miguel López Patrón.

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