Metro Gran Vía: una historia de retrasos en las obras de al menos tres años

Gran Vía
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La estación de Gran Vía prevé abrir al público el verano de 2021, tres años más tarde del comienzo de las obras en agosto de 2018. Los trabajos, en los que participan Metro de Madrid, Adif y la Dirección General de Infraestructuras, inicialmente terminarían a mediados del 2019. Sin embargo, el hallazgo de los restos de la antigua estación ha retrasado todo el proceso.

Según la Consejería de Transportes, movilidad e infraestructuras de la Comunidad de Madrid, el descubrimiento ha supuesto una importante complicación técnica: “debido a que se actúa sobre infraestructuras antiguas y un entorno complejo con protección de patrimonio cultural, como es el del centro de Madrid y el de una estación histórica”.

“La forma de trabajar se tuvo que cambiar respecto a lo previsto inicialmente para evitar el uso de maquinaria pesada, adoptando el uso de micropilotes como método constructivo”, explican desde la Consejería y añaden que se ha primado la seguridad y la protección del patrimonio que ha ido apareciendo, siguiendo las indicaciones de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

Además, durante el estado de alarma las obras tuvieron que paralizarse durante aproximadamente un mes, para después poder retomar la actividad de forma parcial, en torno a un 25% del ritmo normal. Aunque desde finales de mayo, ha aumentado al 75%.

El proyecto buscaba unir las estaciones de Gran Vía y Sol por medio de un túnel que facilitará la conexión con la red de Cercanías y para poder dar cabida a los nuevos viajeros fruto de este transbordo, ampliar el vestíbulo de Gran Vía, duplicando su espacio disponible hasta los 2.000 m2. También, contaba con mejorar la accesibilidad con la instalación de 4 ascensores y 6 escaleras mecánicas.

La Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Transportes ha sido la encargada de la construcción del pozo en la calle Montera necesario para este plan. “Ha supuesto un reto desde el punto de vista de la ingeniería: 45 metros de ancho y 24 de alto. Es decir como un nuevo edificio de 8 plantas encajado entre los edificios de los laterales de la calle Montera”, valoran desde la Consejería.

Por su parte, Adif son los encargados del túnel peatonal entre Sol y Gran Vía. “La galería que parte de la estación de Sol hacia la de Gran Vía, estaba construida en el año 2009, cuando se abrió el Cercanías de Sol, pero no llegaba a conectar con la estación de Gran Vía y, además, no estaba acondicionada para ser usada”, explican desde la empresa.

Añaden que sus obras han consistido en dotar a la galería de los acabados e instalaciones necesarias para su uso, como el revestimiento de paredes y techos con materiales antivandálicos y como el montaje de las instalaciones de protección contra incendios.

“Adif avanzó en sus obras todo lo que pudo, pero para cerrar la conexión entre ambas estaciones era necesario que avanzaran las obras que la Comunidad de Madrid y Metro estaban realizando en Gran Vía. Por este motivo, en septiembre de 2019, Adif paralizó los trabajos a la espera que concluyeran esas obras”, comenta la empresa ferroviaria.

Gran Vía: una cuestión patrimonial

Desde la Asociación en defensa del Patrimonio Histórico, Artístico, Cultural, Social y Natural de la Comunidad de Madrid dicen que notificaron por registro a la Comunidad antes de que se comenzaron los trabajos que se podrían encontrar restos de la estación histórica del suburbano anterior a 1936 y que ésta tenía protección cautelar como Bien de Interés Patrimonial.

“La respuesta la recibimos por escrito en noviembre, antes de que comenzaran las obras, y aseguraban que contaban con informes que acreditaban que todo aquello había sido destruido en los años 70 y que no quedaba nada. A continuación, aparecieron los restos”, denuncia la asociación.

“Nunca hay previsión de encontrar nada y siempre acaban teniendo que alterar la planificación porque no cuentan con Patrimonio. Como metodología es simplista y reduccionista”, valoran.

La asociación ve necesario que se recuperan cuantos elementos originales sea posible: “aunque ya eso ha sido mermado por el propio desarrollo de la obra, se han destruido restos de forma irreversible”. “Al menos se podría recuperar la bóveda de la estación con el diseño de la azulejería original y recuperar los pasillos que quedan”, finalizan.

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