Los Carceller se van de Pescanova pero dejarán huella. Aunque se retiran ante las presiones de la banca acreedora, en la presidencia de la gallega seguirá uno de sus hombres: Juan Manuel Urgoiti. La familia Carceller se bate en retirada de la maltrecha Pescanova tras la insistencia de la banca acreedora por hacerse con la compañía. Sin embargo, su huella aún no desaparecerá por completo. El convenio no exige relevo alguno para el actual presidente de la compañía, Juan Manuel Urgoiti, hombre de confianza de la saga de empresarios.
Urgoiti ascendió precisamente al máximo puesto de responsabilidad de Pescanova el pasado septiembre, aupado por los Carceller y sus socios del fondo Luxempart. Entonces sí, los dueños de Damm y sus colegas luxemburgueses consiguieron imponer sus planes para la compañía gallega en el marco de una agitada junta de accionistas en la que obtuvieron los apoyos del llamado ‘G7’ que forman los principales acreedores de la pesquera y que ahora han frustrado la hoja de ruta con la que se reservaban el control accionarial de la firma.
Ahora, la nueva hoja de ruta trazada para la maltrecha compañía no contempla ningún relevo en la cúpula de la firma más allá que la de los dos representantes directos de Damm y Luxempart. Dos bajas “irrevocables”, la de José Carceller y François Tesch respectivamente, que se producirán “cuando se apruebe el convenio” que ahora se ha pactado o por lo contrario se proceda a la entrada en liquidación de la pesquera. Un movimiento que en realidad es consecuencia del primer cambio que los bancos han forzado en el pacto: la retirada del consorcio de rescate creado por los dos inversores mediante el cual querían reservarse el control de la compañía una vez reflotada vía cuantiosas quitas de deuda.
El nuevo convenio que salva la cabeza de Urgoiti, en verdad privado de la mayoría de sus facultades a consecuencia de la administración concursal que desempeñan dos socios de Deloitte, ya cuenta con el visto bueno del juez que instruye el caso. El magistrado pontevedrés avanzó a los asesores jurídicos de ambas partes en pugna en el concurso de la compañía su aprobación a los cambios requeridos por la banca por no suponer modificaciones de fondo sobre la propuesta aceptada con anterioridad, pues los términos más puramente financieros se mantienen prácticamente invariables.
A través de un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), desde Pescanova se ha querido “hacer constar su reconocimiento y gratitud” a los consejeros que ahora abandonan la compañía por su “esfuerzo, interés y dedicación en la búsqueda de soluciones para la viabilidad de la empresa”. Fuentes cercanas a Damm, por su parte, explican que los Carceller han preferido ceder ante las exigencias de la banca a condenar a muerte a la pesquera, tal y como ya avanzó la familia de empresarios hace unas semanas.
Los términos finales del pacto recogen una recuperación total de deuda para los acreedores de 1.000 millones de euros en tres tramos, en lugar de los sólo 700 millones que hasta ahora se habían repartido en dos tramos. El primero de ellos es de calificación sénior y alcanza los 400 millones de euros, el segundo es de 300 millones y deuda júnior, mientras que el último recoge la deuda subordinada y su cobro sigue quedando supeditado al cobro de los dos primeros pero se muestra una intención de devolución más clara que hasta ahora. Así lo han decidido las siete grandes entidades acreedoras, a las que recientemente se volvió a sumar la nacionalizada Bankia.







