La moda estadounidense está en horas bajas. La prolongada y cada vez más abultada caída de ventas que sufren buena parte de las compañías del sector se ha saldado con unos precios de cotización que en algunos casos suponen mínimos plurianuales. El descalabro acumulado en Wall Street desde comienzos de año supera de media a un cuarto de su valor en Bolsa.
Si las compañías textiles de EEUU comenzaron el año con mal pie, no parece que la cosa mejore en esta segunda mitad del ejercicio. Una menor demanda que se hace especialmente notable entre la clientela femenina y un inesperado repunte en los costes de producción, debido entre otros factores al encarecimiento de materias primas como el algodón, golpea de lleno las cifras del sector y, a la postre, su cotización bursátil. Efectos que se amplifican debido también a una menor expansión internacional que la que muestran muchas de sus competidoras europeas, apuntan los analistas.
La última en probar las adversidades del mercado ha sido Abercrombie & Fitch. La compañía de los dependientes musculados publicó sus cuentas del segundo trimestre la pasada semana. En ellas, el beneficio neto se quedaba en 20 millones de dólares, un 33% menos que lo recogido a igual altura del curso pasado. Una drástica reducción que el mercado castigó con caídas de hasta el 20% para su gráfica de cotización. Las cautas previsiones de su consejero delegado, Mike Jeffries, para la recta final del año tampoco ayudan a atraer dinero inversor hacia el capital de la firma.
En lo que va de año, las acciones de Abercrombie & Fitch han perdido un 19,4% de su valor. Cada uno de los títulos de la textil con sede en New Albany (Ohio) ha pasado de negociarse a 38,70 dólares desde los más de 50 ‘billetes verdes’ por acción a los que arrancaba su andadura en Bolsa en este 2013. Sin embargo, el suyo no es un caso aislado. Más bien, es de los más honrosos de entre sus comparables.
A pesar de los esfuerzos del sector, sus colecciones siguen sin cosechar la acogida de temporadas pasadas y las agresivas campañas de rebajas no consiguen atraer tanta atención en los centros comerciales como en Europa, donde las textiles salvan en gran parte sus cuentas gracias a la caza de gangas. La gráfica de American Eagle Outfitters marca un descalabro del 28% desde principios de año y su gráfica semanal ha cerrado por primera vez por debajo de los 15,00 dólares por acción. Una señal, según los analistas, de más caídas a la vuelta de la esquina.
El ‘aterrizaje’ bursátil de la compañía del águila es incluso amable si se compara con el 32,7% abajo que cotizan las acciones de Aéropostale en comparación con su último precio del año 2012. Cada uno de los títulos de la cotizada de Nueva York puede comprarse ahora por poco más de 8,75 dólares. Hace ocho meses, habría que haber desembolsado casi 14,00 dólares por convertirse en accionista de la más pequeña de entre sus comparables en Wall Street.
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