La venta forzosa del 15% de Mapfre en manos de Bankia lastra la cotización de la aseguradora

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Mapfre se queda en estos primeros compases de 2013 igual que terminó el año pasado: al margen de los rebotes del mercado. La omnipresente amenaza desinversora de Bankia, obligada a deshacerse del 15% que controla de la aseguradora, retiene su cotización en el mismo punto en el que cerró 2011: el entorno de los 2,40 euros por acción.

Pese a haber arrancado el pasado 2012 con buen pie, rápido el temor por el futuro más inmediato de Bankia llevó a la gráfica de Mapfre a un retroceso del que no ha logrado reponerse. Aunque la aseguradora ha logrado remontar los mínimos del pasado verano, no ha sido capaz de sumarse al ‘rally’ generalizado que los valores financieros del parqué madrileño se apuntaron allá por septiembre, ni al más reciente de las primeras sesiones de enero.

Estos dos rebotes en masa, dicen los analistas que más de cercan siguen la evolución de Mapfre, brillan por su ausencia en la aseguradora, incapaz de remontar más allá de los 2,59 por acción en los que los chartistas sitúan su resistencia más significativa a medio plazo. Mientras tanto, los 2,25 euros se configuran como su principal soporte. Dos rangos entre los que su gráfica de cotización lleva atrapada desde hace tiempo y que, según varios analistas fundamentales, tiene más probabilidades de romperse a la baja que al alza por los oscuros nubarrones que aún se ciernen sobre el futuro de Bankia.

Este mismo lunes, se ha conocido que la nacionalizada entidad ha vendido toda su autocartera por menos de 200 millones de euros. Un movimiento carente de beneficio para sus arcas con el único objetivo de canjear deuda sin sufrir un mayor golpe en sus debilitadas finanzas y que parece dejar más cerca la obligada salida de la entidad de sus participadas, Mapfre a la cabeza, donde ostenta un peso del 15% en su accionariado.

Y es que, aunque hasta hace unos meses se especulaba con que la de Goirigolzarri podría salvar su participación estrella en Mapfre de las imposiciones de Bruselas y el Banco de España, la salida de la aseguradora ha terminado por ser condición ‘sine qua non’ para lucrarse del rescate europeo. Una certeza que, desde finales del pasado mes de noviembre, pesa como un ladrillo de incertidumbre sobre la presidida por Antonio Huertas.

A la espera del momento en que se produzca la venta, las conjeturas sobre quién será el comprador y qué intenciones traerá y, sobre todo, del precio fijado al que se cierre la operación marcará el devenir más inmediato de la compañía. Mientras tanto, la atonía de su gráfica bursátil da buena cuenta de la cautela con que buena parte del mercado mira sus acciones, destacan varios gestores de carteras que han recomendado a sus clientes esperar, ver y -solo entonces- actuar.