Reyal Urbis, un 54% al alza en Bolsa tras reconocer que quiere saldar sus deudas con dación en pago

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Los especuladores están de enhorabuena en Reyal Urbis. La inmobiliaria ha reconocido este miércoles, como el mercado llevaba tiempo rumoreando, que quiere saldar su abultada deuda con acreedores con la dación en pago de sus activos. Una declaración de intenciones que le ha valido un repunte en Bolsa de hasta el 54% en algunos cruces de la sesión.

La confesión de la volátil inmobiliaria que hace tres meses solicitó el preconcurso de acreedores no ha llegado, sin embargo, por iniciativa propia. El hecho relevante en el que Reyal Urbis comenta sus aspiraciones de futuro para salvarse del cerco de sus prestamistas explica que llega “a solicitud de la Comisión Nacional del Mercado de Valores” y “ante las noticias aparecidas en diversos medios y la evolución anormal de la cotización”, que presa de los especuladores se ha convertido en una arriesgada montaña rusa marcado por bruscos bandazos de precio.

El plan que hoy ha hecho público la ‘ladrillera’, a falta de un mes para esquivar la intervención judicial en el proceso, pasa por el traspaso de la matriz a una filial de nueva creación de buena parte de los activos y pasivos que hasta ahora conforman el balance de la cotizada. De este modo, defienden desde Reyal, será más fácil el saneamiento de la cotizada, “sin perjuicio de la opción que tendrían los acreedores financieros de aceptar la cancelación total de sus créditos mediante dación en pago de los correspondientes activos transmitidos a la mencionada filial”, recalca el comunicado.

Música para los oídos de los inversores de perfil especulativo que en las últimas semanas se habían atrincherado en el capital de Reyal, critican varios gestores de carteras consultados por este portal. Por si fuera poco, la cotizada promete en su comunicado ‘forzoso’ ante el supervisor del mercado que el poco patrimonio con que se quedará la matriz “permitirá continuar desarrollando sus actividades en el futuro”. En otras palabras, la compañía anuncia que ya ha ofrecido a sus acreedores quedarse con la mayor parte de sus activos en pago por la deuda, pero mantener algunos de ellos para poder seguir adelante con su actividad, ya sin la amenaza de su pasivo.

El rumor que, sin embargo, no ha resultado cierto es el de OPA de exclusión que la fiebre por operaciones de este tipo en el parqué madrileño había desatado también en las últimas semanas. Reyal Urbis dice que “por el momento” no ha contemplado en sus conversaciones con acreedores “una posible exclusión de negociación de la sociedad”. No obstante, dada la compleja operación de cesión de activos y pasivos, algunos gestores de carteras ya ven posible una hipotética reducción de capital mediante un recorte al nominal de las acciones de la compañía, actualmente en 0,01 euros, cuando cotizan por debajo de los 0,20 euros por acción.

Una cota, precisamente, la de 0,20 euros que pese a tanta especulación, la inmobiliaria era incapaz de sostener este miércoles y que tan solo conseguía acariciar en unos pocos cruces al zenit de la llegada de apuestas oportunistas sobre el valor. Unas apuestas que, los gestores advierten, deben tener fronteras de entrada y salida bien definidas a corto plazo para evitar quedar pillado en el bamboleo de precios en que se mueve su gráfica de cotización.

A falta de acuerdo definitivo, si los acreedores de Reyal no accedieran a la deseada dación en pago, la cotizada protagonizaría el segundo mayor concurso de España, solo por detrás del de la también inmobiliaria Martinsa-Fadesa. Una opción que, ante la sequía de negocio que atraviesa la construcción y promoción de vivienda en España, parece la única opción posible para saldar una deuda que alcanza los 4.500 millones de euros.

Este miércoles, la negociación se disparaba en Reyal Urbis hasta cotas nunca vistas en el valor en el último año. Al ecuador de la jornada, el volumen superaba los 12 millones de títulos, frente a las poco más de 936.000 acciones en que se sitúa su media anual de una sesión completa. Tal registro no tiene parangón en el último año para el valor, cuyo anterior máximo se sitúa en poco más de 8 millones de acciones negociadas. Los brókeres más activos en compras eran los de Mercavalor, BBVA y Renta 4, mientras que Inversis Banco, Caja Laboral y Eurodeal lideraban las ventas.