El rescate de Bankia se cobra su primera víctima: Cleop entra en concurso de acreedores

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La nacionalización de Bankia ya se ha cobrado su primera víctima en el panorama empresarial español: Compañía Levantina de Edificación y Obras Públicas (Cleop). La negativa de la maltrecha entidad así como de su participada, Banco de Valencia, a refinanciar la deuda de la constructora valenciana la ha llevado a solicitar el concurso de acreedores a mediodía de hoy.

El plazo para que Cleop llegase a un acuerdo con sus acreedores para salvar su más que complicada situación financiera ha terminado sin resultados y tras cuatro meses de infructuosas negociaciones que se han saldado incluso con la dimisión del que fuera presidente de la constructora, Alejandro Serra Nogués, la solicitud de concurso ha llegado finalmente este martes. Fuentes del mercado atribuyen a Bankia -como herencia de Bancaja- y Banco de Valencia un protagonismo especial en el declive financiero de Cleop, ya que sitúan a estas dos entidades nacionalizadas como los principales prestamistas de la compañía valenciana.

La constructora ha decidido acogerse al concurso voluntario en lugar de esperar a su decreto por un juez, “ante la inminencia del transcurso del plazo previsto en la Ley Concursal” para lograr adhesiones al plan de refinanciación diseñado ya en preconcurso de acreedores, ha señalado la cotizada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Parece que el hecho de que Bankia haya solicitado un multimillonario rescate al Estado y de que su participada, Banco de Valencia, no encuentre novios para su proceso de subasta ha hecho imposible dar más tiempo a Cleop para que cumpliera con sus compromisos de pago. La caridad bien entendida empieza por uno mismo, que dice el refrán.

En febrero, la firma valenciana atribuyó su débil solvencia a los “relevantes retrasos” que algunas administraciones públicas estaban teniendo en sus pagos. Lo cierto es que, según las cuentas de la propia Cleop, a cierre de 2011 mantenía una deuda viva de 206 millones de euros de los que 148 corresponden a vencimientos o intereses de créditos bancarios y el resto a proveedores. Ya en diciembre del año pasado, la levantina acumulaba impagos a vencimiento por 12,96 millones de euros.

A pesar de que al cierre de marzo de este año, la cartera de obras pendientes de Cleop había aumentado hasta los 71,14 millones, de los que un 27% procedía de proyectos internacionales, los impagos no han hecho más que acumularse para la maltrecha compañía que, desde enero, acumula un desplome bursátil del 45%. Para evitar los ataque especulativos en el valor, la CNMV ha suspendido la cotización del valor, como es habitual, aunque los títulos de la valenciana no habían registrado movimiento alguno en este martes.

Ayer, la cotizada cerró la sesión con un vertical rebote del 7,48% en una sesión en la que se negociaban 6.500 títulos. Los brókeres que pujaron por compras sobre el valor fueron los de Caja Laboral y Banesto Bolsa, mientras que los de Renta 4, Mercavalor y Norbolsa apostaban por vender. Eran los últimos de cada lado los que provocaban el ascenso hasta los 1,15 euros por acción de la compañía que ahora sigue los pasos de Fergo Aisa y de la que se podría considerar la decana española de las quiebras en construcción, la inmobiliaria Martinsa Fadesa.

Cleop cerró los tres primeros meses del año con una pérdida de 523.000 euros, cuando un año antes había logrado un beneficio neto de 28.000 euros. Los ingresos de la compañía, ahora en el dique seco del Mercado Continuo, también cayeron, un 31%, hasta una débil cifra de 11,97 millones de euros.

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