Las arcas públicas británicas pagan a sus acreedores lo mismo que en el siglo XIX. No es que Reino Unido los retribuya en chelines, sino que les ofrece una rentabilidad próxima al 2%, un mínimo que no se alcanzaba en los bonos a diez años de las Islas Británicas desde hace 200 años.
Los problemas de la Eurozona para capear su crisis de deuda soberana está dirigiendo a los inversores hacia países del Viejo Continente que, aunque dentro de la Unión Europea, mantienen sus propias monedas nacionales. Tal es el caso de Reino Unido, que con su libra esterlina y su negativa a aceptar las medidas pactadas por sus 26 socios comunitarios, ha conseguido que su deuda se haga hueco en el mercado como valor refugio en los últimos meses.
Según datos recopilados por varias agencias económicas internacionales, la rentabilidad del 1,996% que los bonos senior de Londres alcanzaron en algunos momentos de la sesión del pasado viernes supuso un récord histórico de dos siglos. Mientras, la rentabilidad de algunos de sus vecinos se disparaba una jornada más, sobre todo en los llamados periféricos por los temores siempre vigentes de que Bruselas no pueda salvar finalmente a su moneda común.
La crisis del euro, que ha vapuleado los parqués y el resto de mercados durante este año, ha marcado la senda bajista para los bonos británicos. Frente a la rentabilidad del 3,40% que Londres ofrecía a sus acreedores en bonos a diez años al comienzo de este ejercicio 2011; cuando el año toca a su fin, apenas supera la barrera del 2% en 38 milésimas. El desplome también puede observarse en la prima de riesgo de Reino Unido frente al ‘bund’ de Alemania, que ha pasado de 48 puntos básicos en enero a 7 enteros el pasado viernes.
Una excepción, a la que se han sumado otros países europeos ajenos a la moneda única como Suecia y Dinamarca, dentro de la tendencia alcista del resto de países. En el caso español, los bonos a diez años emitidos por Madrid marcaban un diferencial con el ‘bund’ de 249 puntos en enero, una distancia que antes de Navidad casi se ampliaba en 100 puntos (341 enteros). Un comportamiento que se repite en el caso de países como Italia con una intensidad aún mayor.
Si bien Reino Unido tiene un déficit próximo al de Grecia y una deuda comparable a la de Francia, como han enunciado varios líderes europeos en las últimas semanas, parece que en el ánimo de los inversores pesa más el hecho de que esa deuda esté denominada en una moneda que puede controlar de forma independiente, al contrario de lo que le ocurre a muchos de sus vecinos del Continente.
Lo mismo parece repetirse también en lo que se refiere a las agencias de calificación crediticia. Que frente a las continuas amenazas y revisiones de nota para las arcas públicas de los países de la Eurozona, mantienen intocable por el momento la ‘triple A’ de la que goza la City londinense, heredera, dicen algunos, del corazón del Imperio Británico de hace dos siglos, ahora también en tipos rentables.







