Ayer a primera hora de la mañana según el horario de Nueva York se anunció el proyecto de fusión que, si todo se desarrolla según lo previsto, dará lugar al mercado financiero más importante del mundo. Pero poco después de que los consejeros de la Bolsa alemana (Deutsche Boerse) y la Bolsa francoestadounidense (NYSE Euronext) se dieran la mano, comenzaron los problemas. Algunos de los cuales, por cierto, podrían poner en peligro el acuerdo.
Políticos estadounidenses, sindicatos alemanes, accionistas desencantados y otros mercados bursátiles. Esos son los principales rivales del proyecto. Y la polémica también es extensa; va desde el nombre que adoptará el nuevo mercado hasta las acusaciones lanzadas contra los directivos de NYSE Euronext por, presuntamente, violar la protección de sus accionistas.
Según el despacho de abogados Goldfarb Branham LLP, los accionistas de la francoestadounidense se han visto perjudicados por el intercambio de acciones acordado en el pacto. Hamilton Lindley, abogado destacado de este despacho, ha asegurado a los medios especializados que bajo los términos del acuerdo, los accionistas de NYSE Euronext -”una institución simbólica en EEUU”- tan sólo recibirán 0,47 títulos por cada acción en la nueva compañías, mientras que los accionistas de Deutsche Boerse podrán optar a intercambiar un título por una acción de la nueva compañía. La firma de abogados ya ha iniciado una investigación.
También el Departamento de Justicia de EEUU parece dispuesto a investigar el proceso de fusión, según fuentes consultadas por la agencia Dow Jones. No obstante, para ello tendrá que esperar a que el proceso haya terminado y poder tener así acceso a todos los archivos.
Además, el senador demócrata Charles Schumer ha expresado su preocupación por la fusión, dado que el 60% de los activos del nuevo grupo (y la mayoría de los miembros del nuevo consejo) irán a parar del lado alemán. Esto se debe, al parecer, a que el valor actual de mercado es de 15.000 millones de dólares por parte de Deutsche Boerse y de sólo 10.000 millones de dólares por parte de NYSE Euronext. Sea como fuere, Schumer también ha expresado su consternación por el nuevo nombre que adoptará esta Bolsa, y ha exigido que, sea cual sea, lleve las siglas NYSE delante.
Desde Alemania también se han levantado voces en contra del proyecto. Los sindicatos germanos que representan a los trabajadores de Deutsche Boerse han mostrado en público su preocupación por el hecho de que el consejero del nuevo mercado -que será Duncan Niederauer, actual consejero delegado de NYSE Euronext- esté afincado en Nueva York. Según han explicado los portavoces de estas organizaciones, esto conllevará un traslado del negocio a EEUU y una posible pérdida de puestos de trabajo. A pesar de que el presidente del nuevo proyecto será por contrapartida Reto Francioni, actual consejero delegado de la Bolsa alemana.
Pero los sindicatos tienen, además, otra razón de peso para quejarse. Según la Ley alemana, pueden estar representados en el consejo de administración de las empresas del país y participar así en las decisiones que se tomen. Con la fusión ese privilegio podría perderse.
Niederauer, que ha sido preguntado hoy por todas estas cuestiones, ha evitado dar pistas sobre el nombre pensado tras alegar que las discusiones en esta dirección pueden llevar semanas y simplemente se ha limitado a explicar que la operación “es una fusión, no una adquisición”.
En cualquier caso, Niederauer también ha aclarado que no ha recibido ninguna proposición de contraoferta por parte de otros mercados, tal y como se rumoreaba en los mercados desde el lunes. Por lo tanto, ha desmentido las informaciones que decían que CME (Chicago), junto al Nasdaq, iban a tratar de romper el acuerdo. CME ya quiso hacerse con el suculento negocio de derivados que aloja NYSE Euronext hace seis años, sin éxito.
En cuanto a la estructura del nuevo mercado, éste contará con dos sedes principales; una en Francfort y otra en Nueva York. Sin embargo, una fuente cercana a las negociaciones consultada por The Wall Street Journal ha comentado que ambos consejos se encuentran evaluando la posibilidad de registrar la nueva Bolsa en Holanda, para disfrutar así de un clima fiscal favorable. “Hay bastante acuerdo de cara a esta opción, pues la mayoría de los ingresos vendrán de Europa”, explicó esta persona.







