El nacimiento de la mayor cervecera global se topa con el inesperado poder de los minoritarios

SABMiller
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El trato preferencial que AB InBev ha dispensado a los grandes accionistas de SABMiller se ha traducido en un refuerzo de poder para los minoritarios opuestos a la fusión. La jornada de este miércoles es un día clave para inversores y amantes del lúpulo. Es la fecha escogida por SABMiller para someter al voto de sus accionistas su absorción por AB InBev o, lo que es lo mismo, el nacimiento de la mayor cervecera global. Sin embargo, el inesperado poder otorgado a los inversores minoritarios podría desbaratar el esperado alumbramiento.
 
En pocas operaciones de tal calibre como la que se avecina entre barricas de cerveza, los inversores de menor peso han tenido un papel tan determinante como ahora. Un protagonismo inesperado en un principio y que no es más que el fruto de la estrategia que SABMiller ha seguido para asegurarse, en este caso sí, el voto favorable a la operación de sus accionistas de mayor envergadura, especialmente la tabacalera americana Altria y la saga de inversores colombianos Santo Domingo.
 
Las grandes casas de análisis que más de cerca siguen la evolución de ambas compañías consideran que la operación recibirá luz verde en las dos juntas de accionistas. Sin embargo, como señala Citigroup, por un margen probablemente inferior al que en un primer momento se había estimado debido al trato diferenciado que se proporcionará a los dos inversores de referencia de SABMiller y que no podrán pronunciarse sobre la oferta destinada a sus socios de inversión de menor representatividad.
 
Así ha sido como algunos fondos de inversión con participaciones minoritarias en el capital de SABMiller y contrarios a la integración de las dos gigantes cerveceras han adquirido un peso mayor del esperado. Altria y los Santo Domingo solo se pronunciarán sobre la opción preferencial de cobrar su parte en la venta mediante acciones especiales en lugar de en efectivo para así evitar la abultada factura fiscal que este pago les supondría.
 
Entre los inversores díscolos que podrían generar la tensión de la junta se encuentran el fondo suizo Vontobel Asset Management, el británico Ash Park Capital y el escocés Aberdeen Asset Management. Este último ha sido el que más campaña en contra de la propuesta de fusión presentada por el consejo de administración ha hecho públicamente. Ni siquiera la decisión de AB InBev de este verano habría conseguido tornar el sentido de voto de estos inversores: incrementar su oferta para mitigar la depreciación de su puja original a consecuencia de la depreciación de la libra esterlina tras el sí de las urnas al Brexit.
 
Mientras tanto, la operación cuenta ya con luz verde de las principales autoridades de competencia que debían pronunciarse sobre ella. Tanto es así que SABMiller y AB InBev ya se han desprendido de algunos de los negocios que la administración de diferentes regiones había señalado como un escollo para avanzar en la integración. Renuncias para facilitar que la antigua E. Anheuser & Company, la pequeña cervecera de una familia alemana asentada en San Luis (Misuri, EEUU) hace más de 160 años se convierta en la mayor productora de bebidas de cebada y lúpulo de todo el mundo.