La bazuca de Draghi ‘americaniza’ la estructura financiera de las cotizadas españolas

Ticker de cotizaciones de la Bolsa de Madrid
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

El ritmo emisor de renta fija de las cotizadas españolas adelanta la superación de las cifras de 2015, que ya acortaron la todavía abultada brecha de Madrid con Wall Street. Los efectos del amplio programa de estímulos desplegado por el Banco Central Europeo (BCE) de Mario Draghi van más allá de la caída de las primas de riesgo periféricas. El respaldo comprador que la institución monetaria ofrece también para bonos corporativos ha provocado un vuelco en la estructura financiera de varias cotizadas españolas.
 
Desde los primeros compases de la crisis se ha repetido una y otra vez que uno de los males endémicos de la economía española era la excesiva dependencia del crédito bancario. En este sentido, son multitud los informes y análisis que han repetido como un mantra que mientras la empresa estadounidense percibía un 70% de financiación de los mercados de capitales y solo un 30% de la banca, en España la relación era exactamente la contraria, lo que ha amplificado el efecto de la crisis y necesaria reconversión del sector financiero en los demás sectores de actividad del país.
 
Esta situación se vuelve incluso más dramática en el caso de las pymes, donde la financiación vía banca alcanza un protagonismo del 95% en el balance de recursos. Así lo constata un informe del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) en colaboración con la agencia española de rating Axesor. Sin embargo, el discurso del BCE, o más bien según analistas, la oportunidad que han generado estas palabras y medidas, comienza a invertir los números de manera que algunas compañías punteras comienzan ya a acercarse a los registros más habituales de sus comparables centroeuropeas y estadounidenses.
 
Durante los últimos meses, las cotizadas españolas han marcado un abultado ritmo emisor, encabezadas por los pesos más pesados del parqué, que ya comenzaba a dejarse sentir el año pasado. A lo largo de 2015, ocho de las compañías del Ibex 35 lograron un hito poco común en el selectivo: conseguir más de la mitad de la financiación captada en el ejercicio mediante la emisión de bonos. Una cifra a la que habría que sumar la venta de acciones vía ampliaciones de capital por la que optaron algunas de las integrantes del indicador bursátil para obtener la masa total de fondos conseguidos en los mercados regulados de capital.
 
En el podio de las compañías con mayor porcentaje de financiación no bancaria, Telefónica se lleva la medalla de oro. Al cierre del pasado ejercicio, un 76% de sus recursos captados no procedían de préstamos o líneas de liquidez. Un porcentaje que este año podría resultar incluso mayor si finalmente llega a buen término la colocación en Bolsa de Telxius, su filial de infraestructura de telecomunicaciones, y se mantiene el ritmo de emisiones, como la que cerró este mismo viernes con obligaciones perpetuas subordinadas por valor de 1.000 millones de euros.
 
Las cinco primeras posiciones de este ranking, elaborado por los gestores de Bravo Capital, las completan Abertis (67%), Gas Natural (65%), Repsol (65%) y Red Eléctrica (59%). Curiosamente entre las más activas se cuela la misma Abengoa (50%) que lucha por salvar definitivamente el proceso concursal en el que anda inmersa, quizá en una estrategia de urgencia para evitar la presión de los vencimientos y amortizaciones que finalmente no pudo cumplir en los términos previstos.
 
El cambio llega también a las pymes
 
Un punto flaco al que apunta este informe elaborado por la firma especializada en financiación empresarial es el que un 20% de las firmas no financieras del Ibex 35 no recurrió ni una sola vez al mercado de bonos en todo el año. El alivio a esta cifra viene por la parte de que algunas de estas sociedades tienen deuda cero en su balance financiero, como son los casos de Inditex y Mediaset España, la antigua Telecinco.
 
El porcentaje del 20% se repite en la cifra media de financiación no bancaria de las 35 cotizadas del Ibex. Una cuantía que, pese a quedarse muy lejos de la que marcan otros índices bursátiles del entorno más cercano, supone una mejoría de dos puntos porcentuales con respecto al año 2014, lo que en términos de efectivo captado y, sobre todo, de cambio de rumbo en el conjunto del mercado español es más que significativo.
 
Los datos de este 2016 que ya va camino de alcanzar el ecuador de su noveno mes apuntan a que la tendencia no solo se mantendría, sino que se habría acelerado sensiblemente. Más allá de los datos de emisión de las grandes empresas, que cumplen la correlación global de que a mayor capitalización, mayor volumen de bonos vivos, otros indicadores apuntan hacia la extensión de esta tendencia hacia estratos más modestos del tejido corporativo. Así, el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), plataforma diseñada y gestionada por Bolsas y Mercados Españoles (BME) para la emisión de deuda de pymes ha registrado al cierre de agosto un volumen admitido a negociación que supera en un 153% la cifra del mismo punto del año anterior. Un récord insólito que sitúa esta partida en 1.294 millones de euros de nuevo saldo vivo.
 
El BCE se traslada a primera línea del fuego colocador
 
Si bien los gestores señalan que este cambio de rumbo se debe más a una cuestión de oportunidad que de cambio real de paradigma, el BCE habría conseguido al menos avanzar en este objetivo con la aplicación de estímulos inéditos hasta la fecha en la Eurozona. En este sentido, expertos en renta fija consideran que el contagio de los tipos bajos desde los bonos soberanos hacia los corporativos de primera calidad en un primer momento y luego hacia otros más débiles a consecuencia de la acumulación de demanda en búsqueda de rendimientos a la inversión ha sido el factor determinante para el mayor recurso a los mercados de capitales. Tanto es así, que el coste global de una emisión es menor en muchos casos al gasto financiero que supondría la suscripción de un crédito bancario al uso.
 
Esta situación se ha visto acelerada en los últimos meses con la inclusión de bonos corporativos emitidos en euros en el radar comprador del BCE. Tanto que, según en las últimas semanas han publicado grandes portales de información económica, la entidad monetaria se habría lanzado ya a las compras no solo en los mercados primario y secundario, sino también en colocaciones sindicadas. No obstante, desde la gestora de inversión de la aseguradora francesa Axa consideran que el peso de Draghi en estas operaciones no habría superado el 10-15% del tamaño total de estas colocaciones privadas, un respaldo que sin embargo parece suficiente para seguir ponderando al alza la búsqueda de financiación más allá del banco de turno.