Los inversores descuentan ya, además de una menor demanda por parte del Gigante Asiático, el adverso efecto divisa consecuencia de la devaluación del yuan anunciada hoy. Las grandes corporaciones mineras y metalúrgicas estadounidenses se desploman sin remedio en Wall Street. Algunas gigantes ven diluirse cerca de un 10% de su valor en Bolsa después de las dudas generadas por los débiles datos macro presentados en batería por China la pasada madrugada. El Gigante Asiático es en muchos casos su principal mercado internacional.
En el caso de Freeport-McMoRan el descalabro es aún mayor, ya que las referencias publicadas por Pequín han coincidido con el anuncio de una ampliación de capital en la mayor productora mundial de cobre de bajo coste. Sus acciones ceden más de un 13% en el parqué neoyorquino tras conocerse que al incierto panorama que se anticipa para uno de sus mercados de referencia se le suma la emisión de títulos por 1.000 millones de dólares, cuantía que diluirá las carteras de inversión de sus actuales accionistas.
Aunque el retroceso de la metalúrgica es de los más sonoros de la sesión, otras muchas firmas se quedan muy cerca de igualar el castigo. United States Steel Corporation cede cerca de un 9% de su valor, mientras que Allegheny Technologies pierde un 7,4% de su capitalización. De una sola tacada Tiken Steel, Olympic Steel, Steel Dynamis y Comercial Metals Company ceden cerca de un 4% en Wall Street.
Los signos de debilidad de la segunda mayor economía del mundo son evidentes a la luz de los datos macro publicados este martes. Sin embargo, más allá de la amenaza que la ralentización de China supone para el negocio de la industria en EEUU por su traducción en una menor demanda de metales, otro factor sacude al sector. El Gigante Asiático ha optado por una enérgica devaluación del yuan para potenciar su músculo exportador a bajo coste, una medida que resta valor a la facturación de las compañías extranjeras en el país. Es así que, sumado al reciente encarecimiento del dólar por la previsión de subidas de tipos a medio plazo, los inversores descuentan ya un más que adverso efecto divisa en las próximas cuentas de las firmas estadounidenses con más exposición a Pekín.






