Como lo prometido es deuda, El País ha publicado la segunda parte de su editorial crítico a la gestión de Zapatero, ofensiva que ya se ha convertido en la ‘comidilla’ del ‘patio’ mediático nacional e internacional. Hoy le toca al presidente que le saquen los colores por lo que el diario de Prisa califica de “embrollo fiscal” para después darle una lección de economía al tratar de hacerle ver que “ni subir impuestos es automáticamente de izquierdas ni bajarlos de derechas”. Le recuerda, además, que para cuadrar las cuentas públicas habría que esperar “a que se detenga la destrucción de empleo”, un comentario especialmente ácido si se tiene en cuenta que ayer la OCDE advertía que la crisis elevará el paro al 20% en España. El artículo del periódico que dirige Javier Moreno es un rosario de acusaciones al Gobierno de incurrir en contradicciones, rectificaciones, desautorizaciones, improvisaciones, imprecisiones, irreflexiones , etcétera, etcétera, etcétera para acabar con la puntilla de exigirle que entienda “la diferencia entre las medidas populistas y la política social”.
Pero hoy hay una novedad respecto a jornadas precedentes y es el hecho de que Público salga en defensa de Zapatero en un artículo en el que deja claro que “la oleada de críticas, sin precedentes en la trayectoria de un diario que ha apoyado a los ejecutivos socialistas en sus 33 años de historia”, tan extrañas que incluso se hizo eco de ellas The New York Times, arrecian desde que el Ministerio de Industria aprobara la televisión digital de pago.
Pero los ataques al jefe el Ejecutivo no impiden que El País siga con el ‘caso Gürtel’ en la diana y hoy revela que Rajoy ha contratado como asesor a Jesús Sepúlveda, imputado en el ‘caso Gürtel’ y ex marido de Ana Mato, después de haber sido suspendido cautelarmente de militancia.
Finalmente, El Mundo ha tenido una potra excepcional, ya que con la que está cayendo con el ex comisario Manzano resulta que la juez desestima la querella del policía y Pedrojota convierte su periódico en casi un monográfico para presumir de lo “veraz y riguroso” que ha sido al informar del 11-M.







