Medio año de la Ley del Teletrabajo y sigue sin cumplirse

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Un 62,5% de los españoles no ha recibido un ordenador por parte de la empresa para el teletrabajo según el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La Ley del Teletrabajo, promulgada en septiembre, obliga a los empresarios a dotar a sus trabajadores de esta herramienta. A esto se suma, que el 80% de las personas en teletrabajo tienen que pagar su propia conexión a Internet. Desde la Unión General de Trabajadores (UGT) instan al gobierno a que se cumpla la ley y recuerdan que de las 16,2 millones de personas asalariadas que existen en el país, solo 143.432 están bajo convenios que regulen el teletrabajo.

Para el responsable de digitalización de UGT, José Valera, la Ley del Teletrabajo surgió del “diálogo social” entre gobierno, patronal y sindicatos. “Nos hubiera gustado que la ley fuera más taxativa. Que cogiera y dijera claramente los plazos de cumplimiento. Además de los costes y obligaciones del empresario”, comenta

La Ley del Teletrabajo está vigente en el país desde octubre de 2020. Desde entonces las empresas han tenido que implementar esta nueva forma de trabajo a su día a día. Uno de sus puntos establece que el trabajo a distancia se someterá a voluntariedad por ambas partes, tanto empleador como empleado. Esta modalidad de trabajo podrá adoptarse tanto al inicio del contrato o con posterioridad, y de la misma forma, podrá ser finalizado cuando las partes lo deseen.

Aunque la legislación varia si la empresa ya tenía firmado un convenio de teletrabajo. Estos centros podrán seguir los convenios que sellaron hasta que finalicen, pero si no tienen una fecha de vencimiento la ley será aplicable al pasar uno o dos años. En relación a esto, las empresas que ya tenían regulado el trabajo a distancia tendrán que dotar igualmente a sus trabajadores de los medios necesarios para su labor.

Según Varela, este es uno de los mayores problemas de la ley porque retrasa su aplicación e incluso hace posible que las medidas del ordenamiento no se lleguen a aplicar nunca en estas empresas.

Por la ley aprobada por el Ministerio de Trabajo, los empleados tienen derecho a que la empresa les proporcione todos los medios necesarios para poder trabajar, como un ordenador, un servicio que dicen no haber recibido el 62,5%, según datos del CIS. A esto se suma, el derecho al registro horario de la jornada laboral, un aspecto que para los sindicatos del país ya venía siendo incumplido.

En cuanto a los trabajadores, cree que la mayoría si conoce sus derechos en cuanto al teletrabajo. “El problema es que las empresas suelen ser muy beligerantes con aquellas personas que los reclaman. A lo que se suma, que si tú pides un ordenador y no te lo dan, la única alternativa que tienes es poner una queja o elevarlo a una inspección de trabajo”, explica. Valera considera que esto deja en una situación de desprotección a las personas: “Lo mejor es que ese paso lo demos nosotros, los sindicatos”.

Donde sí certifica que existe desconocimiento es en el cómo solicitar el teletrabajo. “Las empresas no quieren hablar de esto. Nos hemos pasado un año de pandemia en el que las grandes empresas hablaban de que el trabajo en remoto había venido para quedarse, si esto fuera verdad ya estarían dotando de ordenadores y medios a sus empleados. Están esperando a que termine la pandemia para volver a lo presencial”, denuncia el responsable de digitalización.

¿Ahorran las empresas con el teletrabajo?

Para Varela esta cuestión no es sencilla: “Una empresa si tiene que estar pagando los costes de sus trabajadores en casa y los de una oficina, realmente no está ahorrando mucho”. Según él, la cuestión reside en que las empresas no están asumiendo los costes del teletrabajo y están eliminando sus oficinas. “Lo que está sucediendo es que están trasladando los costes de producción a los empleados y esto es muy peligroso. Si están mandando personas a sus casas tendrían que asumir un coste de ordenadores, pero lo que están haciendo es esperar a volver a la situación de antes. Están jugando a no tener un plan de futuro, a improvisar”, matiza.

Por su parte, los empleados podrían estar viendo aumentados sus gastos en 1.000 euros al año por el trabajo en sus casas. “Un ordenador de media cuesta 600 euros, a lo que hay que sumarse la conexión a Internet y el gasto de luz”, explica Varela. Opina que las empresas deberían prorratear el precio tanto de la conexión como de la luz.

“Hay empresas que ya están empezando a aplicar políticas de costes, que por ejemplo están abonando dos euros al día por teletrabajar. También el sector bancario está pagando un plus de 55 euros al mes por costes, a partir de un convenio firmado por UGT”, añade el responsable de digitalización del sindicato.

Los empleados cada vez más aislados

El 62% de los trabajadores ha visto en aumento su soledad y su aislamiento en los meses que llevan fuera de la oficina.  Desde el sindicato advierten de los riesgos que suponen estos datos y abogan por un modelo semipresencial.

“El trabajo debería seguir el mix de 2,3,2, es decir, dos días en la oficina y tres en casa y viceversa. Los empleados al teletrabajar cuatro o cinco días sufren mucho soledad y falta de comunicación”, concreta Valera. Para él, estos riesgos psicosociales llevan a las personas a interiorizar una percepción  de no poder promocionar en la empresa, de no tener acceso a la formación y de no estar bien valorado.

A ello se suma el derecho a la desconexión, según el texto de la ley, al igual que con el trabajo presencial, las empresas deben respetar la finalización de la jornada laboral de los trabajadores. Valera considera que hay una gran relación entre la soledad y el permanecer continuamente conectados. “Es el síndrome del culpable. Como no veo a mi jefe y a mis compañeros, estoy más horas conectado para que me vean”, denuncia el responsable de digitalización de UGT.

 

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