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Los trabajadores del BCE exigen una subida salarial para cubrirse contra la inflación

Christine Lagarde, presidenta del BCE

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante su anterior etapa en el FMI. Autor: FMI

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El Banco Central Europeo (BCE) espera que el repunte de la inflación sea transitorio, pero a sus propios trabajadores parece que se les está acabando la paciencia. El sindicato de la institución, conocido como Organización Internacional y Europea de Servicios Públicos (IPSO por sus siglas en inglés), ha exigido una subida salarial para proteger el poder adquisitivo de los empleados de la brusca subida del IPC.

Aunque el BCE ha propuesto un aumento salarial general del 1,3% a partir de enero, esta cifra está muy por debajo de la tasa de inflación del 4,1% que alcanzó la eurozona en octubre, la más alta en 13 años. Aún más del 4,6% que marcó el IPC en Alemania, donde se encuentra la sede del responsable de la política monetaria europea.

“La brecha entre estas dos cifras significa que cada uno de nosotros sufrirá una pérdida permanente de poder adquisitivo”, escribió el consejo del sindicato en un correo electrónico a todo el personal recogido por Politico y Bloomberg. “Incluso si el aumento de la inflación pudiera ser de carácter temporal -lo que todos esperamos-, no tenemos ninguna garantía de recuperar nuestras pérdidas”, afirmaba. “¡El BCE no puede (¿o no quiere?) proteger a su propio personal contra el impacto de la inflación!”.

El mandato del BCE es mantener la estabilidad de precios, con un objetivo de inflación actualmente del entorno del 2%. Sin embargo, los problemas en la cadena de suministros y la crisis de la energía han disparado los precios en toda la eurozona a máximos de más de una década. La institución asegura que la subida es transitoria y descarta subidas de tipos al menos durante el próximo año ante el temor de que una medida de este tipo hiciese descarrilar la recuperación económica.

Pese a ello, uno de sus grandes temores es que se produzcan los denominados efectos de segunda ronda: que los sueldos suban para igualarse a la inflación, provocando a su vez más inflación y generando una espiral alcista.

En la actualidad, los empleados del BCE dependen de una metodología de ajuste salarial basada en la evolución de los salarios en los bancos centrales nacionales y otras instituciones europeas, en lugar de estar vinculada al lugar en el que se encuentran (Frankfurt).

Sin embargo, IPSO propone proteger al personal del BCE de la subida de precios mediante la introducción de “un sistema de indexación mediante el cual nuestros salarios aumentaran en paralelo a la evolución de la inflación”.

Una práctica que va en contra de lo que han defendido los responsables del BCE prácticamente desde su creación. La semana pasada en una intervención ante el  Parlamento Europeo la presidenta Christine Lagarde subrayó que el abandono de las cláusulas de indexación automática “supone una mejora” desde los años setenta.

La tesis del sindicato es otra. “No creamos inflación ni una espiral de precios y salarios si alineamos el salario del personal del BCE con la inflación”, señala Carlos Bowles, vicepresidente de IPSO y economista del BCE, al ser preguntado por las exigencias. “Si el BCE tiene algún papel en la inflación, es a través de su política monetaria, no a través del mecanismo utilizado para ajustar el salario de su personal”.