Los peligros tras el Fondo de recuperación europeo que el mercado (aún) no se ha planteado

Pedro Sánchez y Angela Merkel.
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La Unión Europea se jugará buena parte de su credibilidad los próximos 17 y 18 de julio en una cumbre en la que se debatirá el Fondo de Recuperación propuesto por la Comisión Europea. Pero hay nubes en el horizonte. Incluso si hay un acuerdo rápido, los analistas advierten de que no es oro todo lo que reluce y los mercados podrían verse decepcionados frente a lo que habían anticipado.

El Fondo de recuperación, en principio dotado con 750.000 millones, es una propuesta muy ambiciosa, no solo por el importe sino por el hecho de que incluye subvenciones directas a los países. “Esto es importante, en nuestra opinión, ya que muestra solidaridad en respuesta a un shock común con impacto asimétrico en los países de la UE”, señalan los analistas de BofA Global Research. Así, “permitirá que los países con deuda elevada tengan un estímulo fiscal adicional, sin aumentar aún más su deuda”.

Sin embargo, los expertos del banco de inversión avisan de que “como estímulo fiscal, el Fondo de Recuperación de la UE puede no ser ideal”. “El dinero no estará disponible de inmediato, sino durante los próximos 4-7 años, a partir del próximo año”, mientras que “la mayor parte del estímulo fiscal en el resto del G10 se entregará en 2020-21”.

Además, “los países de la UE no podrán utilizar el dinero para pagar salarios, pensiones, prestaciones por desempleo u otros gastos sociales en respuesta a la crisis sanitaria que experimentan hoy”. Por el contrario, “se tratará de financiación de proyectos en los próximos años, en una lista de sectores elegidos por la UE. Los países tendrán que proponer ideas de inversión en estos sectores y solicitar financiación”. “El proceso puede ser lento e ineficiente”, avisan los analistas, que recuerdan que por “causas similares, la tasa de absorción media de los fondos de la UE es solo del 62%”.

BofA Global Research avisa también de “un riesgo de condicionalidad, evitando que los países tomen el dinero o llevando a medidas de austeridad compensatorias”. “Aunque la responsabilidad fiscal y las reformas estructurales tienen sus propios méritos, la condicionalidad y el proceso de monitorización que pueda necesitar tienden a ser muy impopulares. Además, si las reglas fiscales, que se han suspendido durante la pandemia, conducen a la austeridad en los años venideros, el estímulo fiscal neto puede no ser necesariamente grande, e incluso puede no ser positivo en algunos casos”.

Los otros factores a tener en cuenta, según el banco de inversión, son el tamaño de las subvenciones y la fórmula final para distribuir el dinero entre los países.

Respecto a lo primero, en el plan presentado por Bruselas ascienden a 500.000 millones de euros, mientras que los 250.000 millones restantes son préstamos. “Un número final cercano a esta cantidad debería ser un alivio del mercado, en nuestra opinión. Sin embargo, si el monto final es mucho menor, esperaríamos una decepción”. En opinión de los expertos, “incluir donaciones fue la innovación más importante en la propuesta del Fondo de Recuperación y el corazón de su mensaje político, ya que antes era una línea roja clara”. “Debilitar esta parte y reemplazarla con préstamos sería un problema”, ya que “los países de la UE no necesitan más préstamos”. Los países “tienen acceso al mercado a tasas históricamente bajas, el BCE está comprando sus bonos y ya pueden pedir prestado al MEDE sin condiciones durante la pandemia”, Asimismo, “los préstamos aumentarán los ya altos niveles de deuda en la periferia, mientras que las subvenciones no”.

Otro riesgo que detectan los analistas de Bank of America está relacionado con el modo en el que se acaben distribuyendo los fondos. “La propuesta actual ha sido muy criticada por varios países de la UE por mirar hacia atrás. En lugar de utilizar la crisis actual para distribuir el dinero, analiza el desempeño económico de los años anteriores”, una fórmula que “beneficia a los países de la periferia, y particularmente a Italia y Grecia”. “Cualquier cambio podría conducir a menos transferencias netas a la periferia”, señalan los expertos, mientras que, al mismo tiempo, “en la medida en que los mercados vean el Fondo de Recuperación como una ‘excusa’ para ayudar a la periferia a abordar su problema de deuda, esto podría decepcionar”.

Por último, “los mercados también podrían decepcionarse si los líderes europeos no llegan a un acuerdo en la Cumbre de julio”. “Si convergen lo suficiente y solo necesitan más tiempo para los detalles técnicos, esto no debería importar mucho”, explican los expertos, “pero si no hay un acuerdo y todo se mueve hacia la Cumbre de octubre, esto podría cuestionar las perspectivas de un acuerdo final o llevar al mercado a fijar precio a un eventual compromiso que estaría lejos de las propuestas sobre la mesa”.

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