Los médicos de Madrid lanzan un último grito de auxilio antes de las elecciones

Componentes del sindicato Amyts, mayoritario entre los médicos madrileños, durante la concentración en la Puerta del Sol en "homenaje a los fallecidos" por la crisis sanitaria del coronavirus y en "defensa de la profesión médica"

Componentes del sindicato Amyts, mayoritario entre los médicos madrileños, durante la concentración en la Puerta del Sol en "homenaje a los fallecidos" por la crisis sanitaria del coronavirus y en "defensa de la profesión médica" - Foto: David Obach - Europa Press

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La Comunidad de Madrid es con diferencia uno de los territorios más castigados por la pandemia de coronavirus en España. Ninguna comunidad autónoma acumula tantos positivos (673.000) ni tantas muertes (14.900) por covid-19, según los datos del Ministerio de Sanidad, que solo tienen en cuenta los decesos de personas diagnosticadas. En adición, la región también encabeza el ranking de contagiados y hospitalizados por volumen de habitantes.

Todo esto se tradujo en una sobrecarga del sistema sanitario. Durante más de un año el personal de los hospitales lidió con la saturación de las urgencias y los profesionales de los centros de salud vieron como sus responsabilidades se multiplicaban al tiempo que sus citas diarias no paraban de crecer.

«En mi centro de salud somos 15 médicos de familia, y actualmente hay cuatro plazas sin cubrir, todo para atender a una población de 40.000 pacientes»
Raquel Collado, médico de familia en Fuenlabrada

A menos de una semana para las elecciones regionales, decenas de batas blancas se concentraron este miércoles ante la Asamblea de Madrid –convocados por el sindicato médico AMYTS– para lanzar un mensaje claro: gobierne quien gobierne, los profesionales necesitan cambios para ejercer su labor con dignidad.

Su denuncia, que se viene repitiendo en los últimos meses, apunta a problemas previos a la pandemia: la red de atención primaria de la región tiene más de 800 plazas de médicos sin cubrir y las malas condiciones laborales empujan a muchos profesionales a buscar salidas fuera de Madrid.

Raquel Collado, médico de familia en Fuenlabrada –un municipio de casi 200.000 habitantes al sur de Madrid– explica cómo este déficit de plantilla lleva al límite a los profesionales y, sobre todo, deteriora la atención al paciente.

«En mi centro de salud somos 15 médicos de familia, y actualmente hay cuatro plazas sin cubrir, todo para atender a una población de 40.000 pacientes. Esto se traduce en que vamos siempre al límite: yo ayer atendí a 57 pacientes, otros días son 70, lo que supone tener que atender a la gente en dos o tres minutos», narra.

Por ello, de cara a las elecciones del 4 de mayo, esta médico de familia pide al próximo gobierno regional centrar sus esfuerzos, sobre todo, en la inversión en recursos humanos. «Necesitamos manos, personas que vengan a trabajar, contratos con buenas condiciones para atraer a médicos», añade.

LADRILLOS CONTRA BATAS

El enfoque es diametralmente opuesto al de la presidenta de Madrid, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, que parte como favorita en las encuestas para repetir en el cargo. Su medida estrella durante la crisis sanitaria fue la construcción del Isabel Zendal, un hospital dedicado exclusivamente a pacientes con covid.

Isabel Díaz Ayuso y hospital Zendal
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una visita al nuevo hospital Isabel Zendal.

Más allá de la polémica suscitada por el sobrecoste de la obra –más de 135 millones de euros, sobre un presupuesto inicial de 65– el proyecto fue duramente criticado por los colectivos médicos por no contar con plantilla propia: los más de 600 puestos de trabajo necesarios para hacer funcionar el centro fueron cubiertos con el traslado de profesionales de otros hospitales, sin hacer nuevas contrataciones.

Según estimaciones de la plataforma Audita Sanidad, de los 100 millones de euros que Madrid reconocía haber gastado en el Zendal hasta el mes de diciembre, el 75 por ciento de los fondos fue a parar a contratos con grandes constructoras como Ferrovial, Dragados-ACS o Sacyr.

Es la paradoja de la sanidad madrileña y el mal previo a la pandemia: se invierte en ladrillo, pero no en médicos. En la última década el presupuesto en sanidad pública de Madrid aumentó un 14 por ciento, pero según las estadísticas oficiales el número de profesionales sanitarios creció solamente un 1,37 por ciento, pasando de 55.433 trabajadores en 2010 a 56.192 el año pasado.

Mientras tanto, en esos diez años la población de la Comunidad de Madrid pasó de los 6,45 a los 6,77 millones de personas, obligando a atender a más de 300.000 personas extra sin apenas refuerzos. La consecuencia última de todo esto es la degeneración del servicio, algo que empuja a cada vez más médicos a abandonar.

FRUSTRACIÓN Y DEPRESIÓN

Es el caso de Paloma Rubio, una doctora especialista en medicina familiar que trabajó dos años en Madrid con un contrato de refuerzo que le llevaba a repartirse entre cinco centros de salud distintos sin horarios fijos ni posibilidad de conciliar. Finalmente, tras el sobresfuerzo de la pandemia, decidió marcharse a San Sebastián para trabajar en una empresa privada que le mejoraba sus condiciones.

«Sea quien sea quien salga elegido la semana que viene, aún está a tiempo de dar a la atención primaria la dignidad que necesita»
Javier Sánchez, médico adjunto de primer año

«Tener de 50 a 100 pacientes en una jornada de siete a ocho horas es agonizante. Es imposible ejercer bien como médico, y en esta situación, es difícil no cometer errores», explica Rubio en carta leída por sus compañeros durante la concentración de AMYTS este miércoles frente a la Asamblea de Madrid.

En ese texto, Rubio explica cómo la llegada del coronavirus agravó la situación hasta el punto de hacerla insostenible. «Al final sientes una mezcla de agobio, de tristeza, ansiedad y frustración que es difícil de manejar. En diciembre decidí no renovar contrato», prosigue, lamentando haber acabado «desmotivada y deprimida» hasta el punto de «abandonar la idea romántica de que por la vocación lo das todo».

«Se puede dar todo si ejerces como un buen profesional, pero si la administración no te deja, te vas», añade la carta, que concluye con la advertencia de que, a este ritmo, «la población se va a quedar sin profesionales de salud» en Madrid.

 

mampara centro de salud

Por ello, quienes todavía no optaron por coger las maletas advierten a la administración. Salga quien salga elegido en las urnas, los médicos están preparados para movilizarse si no se acuerda una mejora de sus condiciones, sobre todo en atención primaria, donde la inesperada convocatoria de elecciones obligó a posponer una huelga indefinida del sector.

«Sea quien sea quien salga elegido la semana que viene, aún está a tiempo de dar a la atención primaria la dignidad que necesita», resume Javier Sánchez, médico adjunto de primer año, que pese a su corta carrera profesional ya narra cómo casi la mitad de sus compañeros de promoción decidieron no seguir su carrera en Madrid por las malas condiciones, una opción que incluso él se plantea si no hay cambios.

«Yo sigo aquí porque soy de Madrid, me gusta esta ciudad y aquí tengo mi vida, pero la vocación no puede ser la excusa con la que soportar cualquier carga», zanja.