Los expertos advierten al BCE sobre el riesgo de subir tipos demasiado pronto

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

La presidenta del BCE, Christine Lagarde. Autor: BCE

Las elevadas tasas de inflación y la preocupación que ya ha expresado el Banco Central Europeo (BCE) han llevado al mercado a anticipar que la institución podría subir tipos este mismo año. No obstante, algunos expertos avisan de los riesgos de un endurecimiento “prematuro” de la política monetaria, teniendo en cuenta factores como la renta de los hogares y los elevados niveles de deuda.

La inflación no ha parado de subir en los últimos meses y el BCE ya empieza a admitir que quizás no es tan improbable que suba tipos este año. “El BCE está listo para abrir la puerta a una subida de tipos hacia el final de este año”, reflexiona Giles Moëc, economista jefe de la gestora de fondos de inversión AXA Investment Managers. No obstante, “sigue existiendo un problema con el cronograma implícito en la hoja de ruta actual”.

Se espera que el Programa de compra de activos (APP) continúe hasta octubre de 2022 al menos, y el BCE normalmente esperaría hasta que finalicen las compras netas antes de incrementar el precio del dinero. En esta configuración, lo más pronto que técnicamente podrían subir sería diciembre, señala el experto de AXA. “Pero la institución monetaria europea parecía tan preocupada [por la inflación] que no se puede descartar un movimiento en septiembre”. Eso sí, “esto en principio les obligaría a acelerar el tapering y detener el APP en junio o julio”, un movimiento que el experto considera que sería “muy brutal”.

Y es que subir demasiado pronto los tipos podría ser un error, advierte Joachim Fels, asesor económico global de PIMCO, que piensa que “los riesgos de un endurecimiento prematuro superarían los beneficios”. En primer lugar, “aún no estoy convencido de que un endurecimiento ante un enorme shock de oferta provocado por el Covid-19 y el aumento de los precios del petróleo sea una política sensata”. La demanda en la zona del euro es mucho menos boyante que en EEUU, ya que la política fiscal ha sido menos expansiva y las restricciones relacionadas con la pandemia han sido más estrictas, explica. Además, “el crecimiento de los salarios nominales se ha mantenido muy débil hasta ahora, lo que, junto con la elevada inflación actual, implica una importante reducción de la renta real disponible de los hogares. El endurecimiento de la política monetaria sería como añadir leña al fuego”.

En segundo lugar, el endurecimiento de la política monetaria sería contrario al objetivo declarado por el BCE de volver a anclar las expectativas de inflación a largo plazo en torno al objetivo de inflación simétrica del 2%. De hecho, las tasas de inflación implícitas a cinco años, que a pesar del aumento del año pasado seguían estando por debajo del objetivo, cayeron en picado en respuesta al giro hawkish en la última reunión del Consejo.

Y por último, la salida de las compras netas de activos y la subida de los tipos de interés oficiales “aumentan el riesgo de accidentes financieros, especialmente porque los niveles de deuda han aumentado durante la pandemia y porque muchos otros bancos centrales están endureciendo su política al mismo tiempo”, avisa Fels, que recuerda que “la zona del euro sigue estando sujeta al riesgo de fragmentación financiera entre sus numerosos mercados de bonos soberanos y sistemas bancarios nacionales”.

El experto de PIMCO cree que “dados estos riesgos, y teniendo en cuenta los episodios de 2008 y 2011 de endurecimiento inoportuno del BCE, es probable que la cabeza fría y las manos firmes sigan prevaleciendo en el BCE”. Sin embargo, “el riesgo de que se produzca un nuevo error en la política monetaria ha aumentado claramente, una opinión que muchos participantes en el mercado parecen compartir, dada la inversión de la curva de rendimientos entre 10 y 30 años y el desplome de las tasas de inflación implícitas a más largo plazo”.