Los economistas anticipan que el BCE seguirá comprando deuda al menos dos años

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos. Autor: BCE

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Los economistas esperan que el Banco Central Europeo (BCE) continúe con sus compras netas de activos durante dos años más, según una encuesta realizada por Financial Times. De cumplirse estos pronósticos, la institución que preside Christine Lagarde no empezaría a reducir estímulos hasta mucho después de que otros grandes bancos centrales.

Tres cuartas partes de los 32 economistas encuestados por el FT dijeron que esperaban que el BCE dejara de ampliar su cartera de bonos de 4,6 billones de euros en 2023; sólo algo más de una cuarta parte dijo que pensaba que lo haría antes.

Muchos bancos centrales de todo el mundo ya han empezado a reducir sus estímulos monetarios en respuesta a las fuertes subidas de la inflación, a medida que la economía mundial se recupera del impacto de la pandemia de coronavirus.

El BCE ha sido más lento que la mayoría; en diciembre, su presidenta, Christine Lagarde, dijo que su plan de respuesta a la pandemia (PEPP) de 1,85 billones de euros dejaría de comprar bonos netos en marzo. Sin embargo, sigue adelante el programa de compra de activos APP y no ha especificado cuándo se detendrán por completo las compras netas de activos.

Por el contrario, la Reserva Federal dijo el mes pasado que aceleraría la reducción de sus compras de bonos para terminar a finales de marzo, mientras que el Banco de Inglaterra apuntó después de subir los tipos de interés el mes pasado que sus compras netas se detendrían a finales de año.

William De Vijlder, economista jefe del banco francés BNP Paribas, es uno de los que predice que el BCE continuaría con sus compras netas de bonos hasta 2023. Afirma que el mayor riesgo para la economía de la eurozona es que “la interrupción de la oferta continúe, provocando que la inflación siga siendo elevada, lo que llevaría a una reevaluación completa de las perspectivas de la política del BCE”.

La inflación en la eurozona se disparó hasta el 4,9% en noviembre, una cifra récord desde el lanzamiento de la moneda única hace más de dos décadas, impulsada por la subida de los precios de la energía, el resurgimiento de la demanda y los cuellos de botella en la cadena de suministros.

El año pasado, el BCE acordó una nueva estrategia, comprometiéndose a no subir su tipo de depósito desde el mínimo actual del -0,5% hasta que estuviera convencido de que la inflación alcanzaría su objetivo del 2% en los próximos dos años y se mantendría en ese nivel durante un año más. También exige que la inflación subyacente, excluyendo los precios de la energía y los alimentos, esté “suficientemente avanzada” para alcanzar su objetivo. Las compras de activos se detendrían poco antes de subir los tipos.

Más de la mitad de los economistas encuestados por el FT esperan que el BCE empiece a subir su tipo de depósito en 2023. Más de una cuarta parte piensa, sin embargo, que no lo hará antes de 2024.

Mientras, casi cuatro quintas partes de los economistas predicen que el BCE endurecerá su política en verano haciendo menos atractivos los tipos de los préstamos subvencionados que concede a los bancos, los TLTRO. Estos 2,2 billones de euros de préstamos a tipos tan bajos como el – 1% proporcionan a los bancos una fuente fácil de beneficios al pagarles de hecho por pedir dinero prestado.