Los ases en la manga que le quedan al BCE: del dinero en helicóptero a la compra de acciones

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos
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Solo una semana después de defraudar a los mercados al señalar que el Banco Central Europeo (BCE) no estaba “para cerrar los spreads”, Christine Lagarde dio el pasado miércoles noche un volantazo a la política monetaria, con un agresivo plan de compra de activos de 750.000 millones de euros. La duda ahora es qué más podrá hacer la banquera central francesa si la mejoría no llega, pero los analistas tienen varias ideas sobre la mesa por si llega ese momento.

Los analistas de ING apuntan en un informe que el BCE de hecho tiene todavía margen para bajar los tipos de interés. La tasa de depósito, que se encuentra en el -0,50%, “podría reducirse aún más, combinado con modificaciones en el sistema de escalones para mantener la presión sobre los bancos sin cambios”, explican los expertos del banco holandés, que destacan que “incluso los halcones del BCE han mencionado los recortes de la tasa como posibles pasos en caso de que la situación económica empeore”.

“Actualmente, -70 puntos básicos (-0,70%) parece ser el límite inferior para la tasa de depósito, pero el escalonamiento permitiría al BCE bajar aún más”, señala ING. “La introducción de las operaciones de financiación a plazo más largo con doble tipo de interés (TLTRO) también ofrece un margen para nuevos recortes”.

Pero los analistas de ING tienen ideas más audaces para las subastas de liquidez TLTRO que el BCE realiza periódicamente. La institución que preside Christine Lagarde puede reutilizar las TLTROs como una especie de dinero de helicóptero, vinculándolas a bancos que transfieren dinero a cuentas de clientes minoristas”.

El BCE asimismo podría acabar comprando “bonos perpetuos de los gobiernos” o “acciones/ETFs”, apuntan los expertos de ING. La posibilidad de que el BCE compre acciones ha sido un rumor recurrente desde que la institución comenzó a comprar activos allá por 2015. Draghi nunca llegó a dar el paso, pero Lagarde cuenta con espejos donde mirarse. El más claro es el Banco de Japón, convertido en uno de los grandes inversores de renta variable del mundo. Se calcula que la institución posee el 77,5% del mercado de ETF de Japón, habiendo invertido cerca de 23 billones de yenes desde 2013.

El actual plan de emergencia de Lagarde

El miércoles por la noche el BCE sorprendió al mercado con un agresivo programa de compra de activos por valor de 750.000 millones de euros que durará al menos hasta finales de año. Además, frente al mensaje de Christine Lagarde de la semana pasada de que “no estamos aquí para cerrar spreads”, la institución promete “flexibilidad” en las compras, si bien se seguirá ciñendo en lo posible a la clave de capital.