Lo ‘peor de lo peor’ de la deuda basura se dispara a niveles previos a la crisis financiera

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Crisis Financiera

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La búsqueda de rentabilidad en el actual escenario de tipos ultrabajos y la confianza en un despegue económico en cuanto el proceso de vacunación coja velocidad están alimentando el mercado estadounidense de los tramos más bajos (más arriesgados) de los bonos basura, que han escalado hasta unos umbrales que no se alcanzaban desde 2007.

Más de un 15% del dinero recaudado a través de emisiones de deuda con calificación de bono basura ha sido vendido por empresas con calificaciones de ‘triple C’ o más baja desde que arrancó el año, según muestra un análisis de Financial Times a partir de datos de Refinitiv. Esa cifra marca el porcentaje más alto de emisiones en cualquier año desde la víspera de la crisis financiera, cuando los estándares crediticios laxos desencadenaron una carrera de las empresas más débiles por salir al mercado, señala el diario británico.

Esta ola de emisiones de las empresas con más riesgo de incumplimiento pone de relieve la actual situación de los mercados mundiales. “El año pasado fueron las empresas más fuertes las que reaccionaron a eventos sin precedentes apuntalando sus balances en caso de que se necesitaran efectivo”, apunta Oleg Melentyev, analista de Bank of America. “Ahora estamos en el fondo del barril en términos de que los emisores más débiles y frágiles finalmente puedan financiarse en este mercado”.

El 21% de las transacciones ‘basura’ calificadas por Moody’s tienen una de sus notas más bajas, mostraron los datos de Refinitiv, mientras que esa cifra está apenas por debajo del 15% para los bonos revisados ​​por S&P Global. Las dos empresas califican la gran mayoría de los bonos emitidos por prestatarios estadounidenses con calificación basura.

Este auge se produce en un momento en que aumenta el optimismo sobre las perspectivas de crecimiento económico de EEUU a medida que avanza la vacunación y la administración Biden ultima un programa de estímulo de 1,9 billones de dólares.

El estímulo monetario de la Reserva Federal también han hecho bajar los tipos de los bonos gubernamentales y corporativos de grado de inversión con calificaciones más altas, lo que ha permitido a los inversores buscar apuestas más arriesgadas pero con algo de rentabilidad.

“La prudencia que pudo haber existido antes ahora es inexistente”, reflexiona Jerry Cudzil, director de operaciones crediticias de TCW, en declaraciones a FT. “A corto o medio plazo, le resultará difícil mantenerse al día si no compra algunas de estas cosas. Eso no significa que sean buenas ofertas. De hecho, es una buena forma de perder dinero a largo plazo”.

Durante los últimos tres meses, las ventas de bonos por parte de empresas con calificación ‘triple C’ se han desarrollado a un ritmo récord, según Melentyev. Estas empresas recaudaron 3.500 millones de dólares en tres semanas distintas el mes pasado, una hazaña que solo ha ocurrido otras siete veces en los últimos 20 años.

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