“Le tengo más miedo a la calle que a mi trabajo en la ambulancia”

Coronavirus
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Así piensa un experimentado “ambulanciero” cubano que pronto cumplirá un año de frenético quehacer frente al peligroso y letal virus.

Con ese orgullo que cada cual lleva en su profesión u oficio, confirma con visible demostración facial que “a mí nadie se me ha muerto en la ambulancia. Y no porque apriete el acelerador, sino porque tanto mi copiloto como yo estamos preparados para que el paciente llegue con vida al hospital.”

Para este hombre, que prefiere pasar al anonimato ante cualquier regaño de las autoridades sanitarias por conversar sin permiso oficial con la prensa extranjera, su gran temor no radica en la ambulancia, sino en ese desparpajo sin fin de las gentes en la calle, en las interminables colas para alcanzar alimentos, además de las indisciplinas fiesteras y de incumplimiento de las normas sanitarias que lejos de disminuir van en peligroso aumento por día.

“Es que te puedes topar con un asintomático que la trasmite a diestra y siniestra y ahí mismo ganarte el premio gordo. En la ambulancia tenemos todo lo necesario para que la Covid no pretenda asumir también la conducción.”

Entretanto, el proyecto vacunal cubano Soberana 02 ya se encuentra en la segunda fase, aplicada en voluntarios del municipio cubano Plaza de la Revolución, con mayor índice de población envejecida y que viven en la más absoluta soledad hogareña. Como diría alguien, no van lejos los de adelante, si los de atrás corren bien.

Son pocos los cubanos que piensan ahora mismo en la posibilidad de vacunas de países “amigos” como Rusia o China que al menos, públicamente, no han mostrado mucho interés en hacérnoslas llegar. La gran mayoría apuesta a por la de casa. No hay de otra forma. El propio ministro de Salud Pública lo ha dicho sin anestesia, que son muy caras y no hay “pasta” para adquirirlas.

Próximamente serán vacunadas 150 mil personas y para fines de año, según los especialistas, toda la población cubana (11.34 millones en 2018 ) quedará inmunizada. Cien millones de dosis son las previstas.