Las vacunas de ARNm como Pfizer y Moderna no modifican el ADN de las personas, como sostiene un bulo negacionista

Vacuna de Moderna

Vacuna de Moderna - Autor: Michael Sohn/POOL AP/AP

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Las vacunas contra la pandemia de Covid-19 elaboradas con ARN mensajero, como sucede con las de Pfizer o Moderna, no modifican el ADN de los seres humanos, como intenta extender un bulo que promueve una web negacionista y crítica con los avances médicos contra el coronavirus.

Con el titular ‘El director médico de Moderna admite que la vacuna experimental de ARNm modifica el ADN’, se afirma que el director médico de Moderna, Tal Zacks, admitió en una charla TED que «la inyección de ARNm experimental actual para el coronavirus, también conocida como Covid-19, podría alterar el código genético o el ADN». Sin embargo, Zacks nunca ha afirmado tal cosa.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VACÚNAte que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google Digital News Innovation.

La charla TED de Zacks tuvo lugar en 2017, mucho antes del inicio de la pandemia, por lo que en ella en ningún momento hizo referencia al coronavirus o la Covid-19. En esa charla, Zacks hablaba sobre el funcionamiento de las vacunas de ARN mensajero y cómo se podrían desarrollar para tratar enfermedades como la gripe, el cáncer o la acidemia metilmalónica.

Al inicio de su presentación, explicaba que el cuerpo humano «está hecho de órganos, nuestros órganos están hechos de células y en cada célula hay algo llamado ARN mensajero o ARNm, para abreviar, que transmite la información más importante del ADN de nuestros genes a la proteína, que es realmente la materia de la que todos estamos hechos. Esta es la información que determina lo que realmente hará una célula. Entonces pensamos en él como un sistema operativo (…) si realmente pudieras cambiar eso, lo que llamamos el software de la vida, si pudieras introducir una línea de código o cambiar una línea de código, resulta que tiene profundas implicaciones para todo, desde la gripe hasta el cáncer».

Según el contenido que está circulando, cuando Zacks hablaba de cambiar una línea de código «se refiere al ADN», pero en realidad hacía alusión al ARN mensajero, que es el responsable de llevar la información genética del ADN a la maquinaria celular responsable de sintetizar las proteínas. Lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es aprovecharse de este sistema y, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de éste, introducen las instrucciones para que el propio organismo produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

Más adelante, Zacks explicaba cómo funciona este tipo de vacunas en el caso de la gripe: «¿Qué es una vacuna? Es una inyección en nuestro brazo donde obtenemos partes del virus, las proteínas, que le enseña a nuestro sistema inmunológico a reconocer el virus y, así, cuando nos infectamos no estamos enfermos. Ahora, imagínese si en lugar de dar la proteína, le diera las instrucciones sobre cómo producir la proteína y sobre cómo el cuerpo puede producir su propia vacuna. Eso es una vacuna de ARN mensajero».

Las vacunas contra el coronavirus de ARN mensajero, como las de Pfizer/BioNTech y Moderna, no pueden alterar el ADN humano, solo hacen que la persona produzca una proteína del virus. En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, la vacuna de ARN mensajero provoca que se produzca la proteína S de la superficie del virus y así entrena al sistema inmune frente al coronavirus antes de que ocurra la infección.

El investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Lluís Montoliu manifestó para esta verificación que «al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles (frágiles), y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura».

Montoliu descartó que estas moléculas vayan «a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje».

Para denunciar más bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, Maldita.es dispone de un canal de WhatsApp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.