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Las reclamaciones por las tarjetas ‘revolving’ se triplican en España tras la sentencia del Supremo

Tribunal Supremo

Tribunal Supremo. Autor: Jaime Pozas

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El Banco de España recibió un total de 1.869 reclamaciones en 2020 relacionadas con tarjetas ‘revolving’, un dato que triplica al de 2019 y que llega después también de que el año pasado el Tribunal Supremo declarase usurarios los tipos de interés superiores al ‘precio normal del dinero’.

“El aumento de las denuncias contra las tarjetas ‘revolving’ está estrechamente relacionado con la sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2020, al considerar nulo el tipo de interés de una tarjeta de este tipo distribuida por WiZink Bank, cuyo TAE inicial se situaba en el 26,8%”, explica Estel Romero, abogada del despacho Sanahuja Miranda Abogados.

De este modo, en todo el año 2020 el Banco de España recibió un total de 1.869 reclamaciones relacionadas con este asunto, quedando únicamente por detrás de las referentes a préstamos hipotecarios (2.036) y operaciones fraudulentas con tarjeta (1.942). En el caso de las ‘revolving’, la mayoría de ellas mismas, 1.186 para ser exactos, fueron por falta de documentación contractual.

“El problema de base es que muchas de estas tarjetas tienen origen en el momento de la suscripción del contrato, ya que la entidad bancaria o financiera no es transparente y limita u omite información imprescindible para la correcta comprensión del consumidor”, asegura la experta. “Sin una documentación contractual clara el cliente está totalmente desprotegido. Es por esto que se cree que, en el caso de que los bancos y empresas que emiten este tipo de tarjetas fueran honestos y explicaran lo que pueden llegar a cobrar y las potenciales deudas, el número de usuarios sería muchísimo más bajo”.

Además de los bancos, marcas como Carrefour, Ikea o gasolineras como Cepsa o Repsol también tienen sus propias tarjetas ‘revolving’ vinculadas con una entidad bancaria, señala el despacho.

Estas tarjetas, más allá de su elevado tipo de interés y falta de transparencia, generan una deuda muy elevada, ya que cuando el consumidor supera el límite de crédito acordado con el banco la cantidad va aumentando mes a mes hasta alcanzar un límite en el que se debe más por intereses que por el dinero originalmente gastado.