Las nuevas reglas fiscales europeas: ¿adiós al límite del 60% del PIB en la deuda pública?

Banderas de la Union Europea

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Movimientos en las altas instancias para acordar un nuevo marco fiscal de la Unión Europea que refleje la actual realidad económica y evite el “abismo fiscal” que se abriría en 2023 de volver a entrar en vigor el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en los términos anteriores a la pandemia. Los expertos esperan que se logre un acuerdo que relaje algunos de los requisitos, como el de la deuda pública, que podría pasar del 60% al 100% del PIB.

“Las normas actuales no son adecuadas”, señalan Daniel Kral y Nicola Nobile, analistas de Oxford Economics. En ese sentido, “la evolución política de Alemania, Países Bajos e Italia ofrece la oportunidad de simplificar las normas y promover al mismo tiempo el crecimiento y la sostenibilidad, creando así una combinación de macropolíticas más favorable en Europa”.

Los contornos aproximados del nuevo régimen deberían surgir en el primer semestre de 2022 para estar listos en 2023. “En última instancia, creemos que un acuerdo político entre Alemania y Francia será clave, y que los demás Estados miembros se incorporarán tras hacer concesiones relativamente menores. Una vez alcanzado el acuerdo político, la base jurídica vendrá después”, cree Oxford Economics.

Las nuevas normas podrían traer cambios profundos. En lo que se refiere al objetivo de deuda pública, el ‘ancla’ podría elevarse del actual 60% del PIB al 100% del PIB, consideran estos expertos.  El actual acuerdo “era el nivel medio de deuda entre los miembros originales de la eurozona a finales de la década de 1990”, pero “se ha superado con frecuencia”. “Vemos que se está formando un nuevo consenso en torno a un ancla de deuda del 100% del PIB, que es aproximadamente el nivel medio de deuda pública en la eurozona hoy en día”.

Otra medida de relajación podría ser “eximir algunas inversiones del cálculo del déficit”. Las economías europeas tienen grandes necesidades de inversión pública para acelerar las transiciones verde y digital. Sobre la base de las orientaciones de 2015, los costes de las reformas estructurales, si son aprobados por la Comisión Europea, pueden quedar exentos del cálculo del déficit. “Creemos que este modelo se ampliará para eximir ciertos tipos de inversión, con un papel para la Comisión en su evaluación”, apuntan los analistas.

No obstante, “aunque algunas inversiones públicas reciban un tratamiento especial, no prevemos una oleada de inversiones públicas masivas financiadas con deuda”. El instrumento clave para la transición verde y digital entre los Estados miembros fiscalmente más débiles será el Fondo de Recuperación de la UE, si bien su aplicación ha sido hasta ahora bastante lenta.

Por otro lado, “aunque actualmente son la piedra angular del marco, creemos que se dará menos importancia a los objetivos presupuestarios a medio plazo”, ya que dependen en gran medida de variables no observadas y propensas a revisiones, como las estimaciones de las brechas de producción. “Esto tendrá implicaciones para la activación y la aplicación por parte de la Comisión de las vertientes preventiva y correctiva del Procedimiento de Déficit Excesivo, que se han basado en gran medida en los objetivos a medio plazo”.

“Unas normas fiscales creíbles con un amplio cumplimiento y aplicación son fundamentales para generar confianza entre los miembros de la eurozona y desbloquear el avance de otros proyectos de integración, como completar la unión bancaria, reutilizar y hacer permanente el Fondo de Recuperación, o una unión fiscal de la eurozona”, concluyen los analistas de Oxford Economics.