Las empresas francesas y alemanas acaparan las compras de bonos del BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

Alrededor del 12% de los bonos corporativos adquiridos por el Banco Central Europeo (BCE) fueron comprados con rentabilidades negativas, de acuerdo con un informe de la institución que preside Mario Draghi, que pone de relieve además que más de la mitad de operaciones han correspondido a empresas francesas y alemanas.

“El 12% de los valores CSPP -el programa de compra de activos de empresas- en cartera fueron comprados con rentabilidades negativas, aunque por encima del tipo aplicado a la facilidad de depósito”, que se sitúa en el -0,40%, señala el BCE. El total de bonos involucrados en estas operaciones suma 92.000 millones de euros.

Durante el primer año de funcionamiento de este programa de compras, incluido en el plan de adquisición de activos (APP) del BCE, la institución ha comprado 950 clases de valores emitidos por alrededor de 200 empresas.

Según los registros del BCE, un 30% de los bonos adquiridos corresponden a empresas francesas y el 25% a alemanas, muy por encima de las empresas italianas, cuyos bonos suponen un 11%, y del 10% de los bonos corporativos españoles.

Estas cifras se conocen en un momento en que, en aras de una mayor transparencia, el BCE comenzará a publicar los detalles de la deuda empresarial adquirida dentro de su programa de flexibilización cuantitativa (QE). En concreto, a partir del próximo lunes ofrecerá una lista de los títulos adquiridos en una información que incluirá el número ISIN del bono, utilizado por los mercados financieros para identificar los valores, así como el emisor, el vencimiento y el cupón.

Aunque los bancos centrales nacionales disponen de datos sobre los bonos corporativos, la decisión del BCE de dar un acceso más fácil a estos datos se produce después de que algunoss eurodiputados criticaran a la institución por su falta de transparencia.

En declaraciones que recoge Financial Times, el eurodiputado catalán Ramón Tremosa considera que la decisión supone “un paso importante hacia la plena transparencia en la compra de deuda corporativa por parte de los bancos centrales nacionales”.